Skip to main content
  1. Home
  2. Tendencias
  3. Noticias
  4. News

Cambio climático forzó a mastodontes a ser animales migrantes

Add as a preferred source on Google

Los drásticos cambios climáticos registrados durante la era del Pleistoceno transformó a los mastodontes en animales migrantes, obligados a desplazarse grandes distancias a través de América del Norte.

Así lo reveló el primer estudio genético a gran escala de mastodontes estadounidenses, publicado en la revista Nature Communications, donde investigadores reconstruyeron genomas mitocondriales completos a partir de los restos fosilizados de 33 animales individuales.

Recommended Videos

La especie desapareció hace aproximadamente 11,000 años durante las extinciones de la megafauna que acabaron con 44 grandes mamíferos del Pleistoceno, entre ellos, los mamuts, los tigres dientes de sable y los perezosos terrestres.

Los mastodontes estaban entre los animales terrestres más grandes de la Tierra. Vagaban desde Beringia (actual Alaska y Yukón) hasta Nueva Escocia en el este y hasta el centro de México, por el sur. Eran exploradores, que vivían en entornos pantanosos, se alimentaban de arbustos y ramas de árboles colgantes.

«Los datos genéticos muestran una fuerte señal de migración por todo el continente, impulsada, aparentemente, exclusivamente por el clima», afirma el genetista evolutivo Hendrik Poinar, director del Centro de ADN Antiguo de la Universidad McMaster y autor del estudio.

«Los mastodontes vivían en Alaska en las épocas en que hacía calor, así como en México y lugares de América Central. No eran poblaciones estacionarias, los datos muestran que había un movimiento constante hacia adelante y hacia atrás», añade.

Se ha especulado mucho qué provocó su extinción junto a otros grandes mamíferos, aunque la mayoría de los científicos cree que se debió a una combinación factores, como el cambio climático, una mayor competencia los alimentos y la caza excesiva de los primeros humanos.

Cambios bruscos

Restos de un mastodonte conservado en un museo
McMaster University

Las fluctuaciones de temperaturas se registraron de forma rutinaria en el planeta durante millones de años. La más dramática en los últimos 800,000 años derivó en la retracción de la capa de hielo y el calentamiento de las regiones del norte de América, cuyos nuevos bosques y humedales proporcionaron fuentes de alimento para algunos animales como el mastodonte, el alce y el castor, pero quitaron los pastizales a otros como los caballos, mamuts y bisontes.

Los investigadores sugieren que al examinar cómo las diferentes megafauna del Pleistoceno adaptadas ecológicamente respondieron genética y ecológicamente a esas transiciones climáticas, se puede proporcionar información valiosa sobre cómo el cambio climático afecta a las especies modernas en el norte.

Para el estudio, el equipo extrajo y reconstruyó el ADN a partir de muestras fosilizadas, incluidos dientes, colmillos y huesos.

Según los análisis, los mastodontes se movían grandes distancias en respuesta al calentamiento climático y al derretimiento de las capas de hielo desde ambientes más cálidos, hasta los confines más septentrionales de Alaska y el Yukón.

Sin embargo, las poblaciones del norte eran menos diversas genéticamente, lo que las hizo más vulnerables a la extinción.

“El análisis del ADN conservado en estos huesos fósiles de mastodonte nos brinda mucha más información sobre cómo vivieron y murieron estas bestias ahora extintas en comparación con lo que sabemos con base en los enfoques paleontológicos tradicionales”, afirmó Emil Karpinski, del Departamento de Biología de la Universidad McMaster.

«Estos datos son la clave para comprender cómo las comunidades de animales ancestrales, como los mastodontes, se adaptaron a los cambios en el pasado, y proporcionan pistas sobre cómo los ecosistemas árticos responderán a escenarios de futuros», complementa Grant Zazula, paleontólogo del Gobierno de Yukon.

Mastodons
Rodrigo Orellana
Former Digital Trends Contributor
¿Qué ocurre cuando fallan los detectores de IA?
Mark Zuckerberg

La inteligencia artificial se ha vuelto notablemente buena creando rostros humanos falsos. Tan buenos, de hecho, que los viejos trucos en los que la gente confiaba —contar dedos, detectar pendientes deformados o buscar fondos distorsionados— están quedando rápidamente obsoletos. Según un nuevo estudio destacado por la BBC, la próxima línea de defensa puede que no sea en absoluto un mejor detector de IA. Podría ser simplemente un humano mejor entrenado.

Investigadores de la Universidad de Aberdeen, trabajando junto a la Universidad Nacional de Australia, descubrieron que las personas pueden mejorar drásticamente su capacidad para distinguir rostros generados por IA de rostros reales tras un periodo relativamente corto de formación estructurada. En lugar de buscar fallos visuales evidentes, se enseñó a los participantes a reconocer patrones sutiles que los generadores de imágenes modernos aún tienen dificultades para replicar de forma consistente.

Read more
Este robot flotante de IA parece escaparse de una película de Studio Ghibli
Aircraft, Transportation, Vehicle

La mayoría de los robots domésticos hoy en día tienen algo en común: son ruidosos, rígidos e inconfundiblemente robóticos. Ya sea una aspiradora chocando con muebles o un dron zumbando por encima, están diseñados para realizar tareas – no necesariamente para que la gente se sienta cómoda. Los investigadores en Japón creen que hay una forma mejor, y empieza por inspirarse en criaturas animadas en lugar de en máquinas industriales.

Un equipo de investigación liderado por Mingyang Xu en la Universidad Keio, en colaboración con instituciones como el MIT Media Lab, ha presentado un prototipo de robot compañero flotante que planea silenciosamente por el aire en lugar de rodar por el suelo. En lugar de parecer otro aparato, el robot se asemeja a una diminuta criatura flotante, inspirándose en personajes como Campanilla, Mew de Pokémon y los Sprites Soot de Studio Ghibli.

Read more
«No podemos convertirnos en idiotas»: profesor destapa escándalo con IA
People, Person, Adult

Roberto Serrano, profesor de economía matemática en Brown University, tomó una decisión humanitaria tras el tiroteo de diciembre de 2025 que dejó dos estudiantes muertos y nueve heridos en el campus: convertir sus exámenes a formato "take-home" (para hacer en casa) para reducir el estrés en alumnos traumatizados. Era la primera vez en sus 34 años de carrera que el catedrático de la Harrison S. Kravis University Professorship in Economics adoptaba este método en la prestigiosa Ivy League.

Lo que siguió fue un experimento involuntario que revelaría una de las mayores crisis de integridad académica en la historia de las universidades de élite estadounidenses.

Read more