Experto en desastres: aún podemos reducir el impacto del COVID-19

El profesor de la Universidad de Columbia, Jeffrey Schlegelmilch, cree que aún estamos a tiempo de prevenir que el Covid-19 se convierta en un megadesastre, como fue la Peste Negra en el siglo XIV y la gripe española de 1918.

Schlegelmilch es director del Centro Nacional de Preparación para Desastres de esa institución académica y pasa sus días laborales pensando en cómo prevenir las próximas catástrofes que asolarán a la humanidad.

“Esta es una pandemia horrible, sin duda, y dejará cicatrices en nuestra sociedad por generaciones. Pero aún podemos mitigar los impactos y construir sistemas más resistentes para futuras pandemias”, señaló a un blog de la Universidad de Columbia.

“Tenemos tiempo para reducir los daños, si somos holísticos en nuestra perspectiva y colaborativos en nuestros enfoques”, agregó.

persona con mascarillas

En su último libro, Rethinking Readiness: A Brief Guide to Twenty-Century-Century-Megadisasters explora las amenazas que potencialmente podrían cambiar no solo vidas o comunidades, sino sociedades enteras.

Además, destaca el potencial que tenemos como sociedad para construir sistemas resilientes, adaptables y sustentables que nos permitirán estar mejor preparados para responder y recuperarnos de futuras crisis.

Cinco amenazas

Jeffrey Schlegelmilch agrupa las catástrofes en cinco categorías: cambio climático, ciberamenazas, guerras nucleares, fallas de la infraestructura crítica —como las redes eléctricas— y peligros biológicos, donde incluye las pandemias.

“El problema con la planificación de estos megadesastres es que el mundo está cambiando a un ritmo cada vez más rápido. Muchas de las lecciones que la sociedad ha aprendido pueden ser difíciles de aplicar en el futuro”.

Estima que los desastres actuales son muy diferentes a los del pasado. “Podemos verlo en repetidos eventos climáticos que están costando billones de dólares en respuesta y recuperación. Esto sin hablar del costo en miles de vidas”.

Schlegelmilch cree que la actividad humana está contribuyendo tanto a las amenazas subyacentes como a nuestra vulnerabilidad a ellas.

“El cambio climático es un ejemplo. Expelemos contaminantes a la atmósfera a tasas sin precedentes, lo que lleva a eventos cada vez más extremos. Al mismo tiempo, estamos construyendo en zonas de inundación y en áreas propensas a los peligros”.

Esta dinámica no es exclusiva del cambio climático, aclara. “Otros desastres, como las pandemias, tienen componentes en los que el desarrollo social aumenta la amenaza y nuestra vulnerabilidad”, concluye.

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