Inteligencia artificial estudió la Biblia: este fue el resultado

Ya existen algoritmos de inteligencia artificial (IA) entrenados para escribir textos, pero el que creó el ingeniero y experto en computación cuántica George Dávila Durendal va más allá.

Inventó un algoritmo de procesamiento del lenguaje a partir de una versión de la Biblia llamada King James. La bautizó como A.I. Jesus, informa Futurism.

Según las propias palabras de Dávila, en estos tiempos de “pruebas y tribulaciones” pretende dar respuestas satisfactorias a quienes no tienen religión, especialmente, a quienes experimentan más fe en los robots.

Y escribe en su blog acerca de su creación: “Esta IA aprendió el lenguaje humano leyendo la Biblia y nada más que la Biblia. Absorbió cada palabra más a fondo que cualquier monje de todos los monasterios que han existido. Específicamente, es un modelo de procesamiento de lenguaje natural boltzmanniano que intenta replicar el estilo de la Biblia King James sin copiarlo del todo”.

Dávila le pidió a su creación escribir acerca de tres temas: César, el fin de los tiempos y, el más atingente de todos, la plaga.

Unplash

De acuerdo con Futurism, los textos están lleno de los errores característicos de los documentos escritos por IA. Por ejemplo, hay extractos en que más de la mitad de las palabras son “Señor”.

Pero algunos pasajes son más coherentes y se leen como extrañas profecías apocalípticas.

Cuando se refiere a las plagas, el algoritmo escribe: “Oh, Señor de los ejércitos, Dios de Israel; cuando vieron al ángel del Señor más que todos los hermanos que estaban en el desierto, los soldados de los profetas se avergonzarían de los hombres”.

La publicación de Futurism menciona algunos algoritmos de escritura de textos que son más sofisticados, como GPT-2 y Grover, y señala que A.I. Jesus está varios pasos más atrás.

“Pero no podemos criticar a un algoritmo, que solo conoce escrituras centenarias, por usar en exceso la palabra ‘Señor’ o por hablar de manera poco natural”, concluye la versión.

Además, indica que las fallas del algoritmo no perjudican el hecho de que aparezcan lecturas interesantes. Menciona un extraño fragmento de la sección del fin de los días: “Y les dijo: vayan por él y vean la boca de toda la remisión de la muerte…”.

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