La NASA echará un vistazo a los límites de la heliosfera

El próximo 19 de abril, la NASA dará el banderazo de salida a una misión para echar un fugaz pero revelador vistazo a los confines de nuestro sistema solar. El resultado dará a los científicos una idea de cómo es el espacio interestelar.

La misión consiste en el lanzamiento de un cohete suborbital equipado con un telescopio de espectroscopía que la NASA llama espectrómetro de dinámica de línea de emisión interferométrica espacial heterodina, o simplemente SHIELDS.

El telescopio apuntará a los confines de la heliosfera, una especie de envoltorio formado por la radiación solar alrededor de todo nuestro sistema planetario. Pero, ¿qué hay de especial allí?

Walt Harris, físico espacial de la Universidad de Arizona en Tucson y titular de la misión SHIELDS, explica que la heliosfera no es un envoltorio uniforme, sino una especie de bolsa que se deforma por dos factores, la presión del viento solar (la corriente de partículas cargadas que libera el Sol) y la ejercida por el viento procedente de otras estrellas. 

Cuando ambos vientos se encuentran, deforman la heliosfera para dar paso a una región conocida como heliopausa.

Una imagen de la heliosfera

SHIELDS, explica la NASA, apuntará a esta región con el objetivo de conocer cómo es el espacio interestelar.

El telescopio detectará la luz de los átomos de hidrógeno que llegan a la heliopausa. Medir cómo se estira o contrae la longitud de onda de esa luz revelará a los científicos a qué velocidad fluyen las partículas por el espacio interestelar.

Los expertos también señalan que SHIELDS podría captar el efecto del campo magnético de la galaxia sobre la heliosfera, que estiman comprime la heliopausa de una manera específica en función de su fuerza y orientación.

En un segundo plano, los científicos dicen que la información sobre el espacio interestelar que obtenga SHIELDS servirá para saber cuáles serán las condiciones en las que se encontrará el sistema solar en unos 50,000 años.

Nuestro sistema planetario no es estático, sino que se mueve a través de la Vía Láctea.

“Hay mucho interés en comprender lo que es probable que experimentemos a medida que nuestro sistema solar hace esa transición”, explicó Harris.

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