Ford le pone freno al SUV eléctrico de su filial Lincoln

Sin contar la decreciente demanda ni los inconvenientes en las cadenas de abastecimiento, la epidemia global de coronavirus obligó a la industria automotora a cancelar ferias y a los fabricantes a cerrar plantas y, en otros casos, a reorientar sus líneas productivas a la elaboración de mascarillas, escudos faciales e incluso respiradores.

Pero no hubo hasta ahora un damnificado reconocible, que se erigiera como símbolo de la crisis que recién comienza a golpear al sector. El primero es el SUV totalmente eléctrico con motor Rivian con que Ford Motor Company reforzaría el catálogo de su marca de lujo Lincoln, según lo informado por Automotive News.

De acuerdo con lo anunciado por ambas compañías, la producción del vehículo ha sido definitivamente cancelada, lo cual ha sepultado las intenciones originales de lanzarlo para 2022. Eso sí, Lincoln aclaró que aún tiene entre sus planes trabajar en un futuro vehículo eléctrico basado en la alabada plataforma tipo skateboard de Rivian.

“Nuestro compromiso estratégico con Lincoln, Rivian y la electrificación se mantiene sin cambios, y los planes futuros de Lincoln incluirán un vehículo totalmente eléctrico consistente con su ADN de vuelo silencioso”, dijo Lincoln a Automotive News.

A principios de abril de 2020, Rivian anunció que retrasaría el debut de su tan esperada camioneta eléctrica hasta 2021, recordó Digital Trends. Si bien este tipo de vehículos han ganado popularidad en el mundo del automóvil en los últimos años, el coronavirus ha planteado un problema para los vehículos ecológicos.

“Por un lado, la gente no está comprando autos en este momento, debido a los temores sobre la economía y hacia dónde se dirige. Otra razón por la cual las ventas de vehículos eléctricos están disminuyendo es que los precios de la gasolina se han ido al suelo, debido a que hay mucha menos gente en la carretera y los precios del petróleo han caído en picada”, argumento el medio.

Mientras tanto, las empresas siguen colaborando para ayudar a combatir la propagación del COVID-19. Por ejemplo, la fábrica de Tesla en Buffalo, Nueva York, planeaba reabrir para producir ventiladores. Por su parte, Fiat Chrysler Automobiles y Ford también trabajan en la elaboración de suministros médicos en sus plantas de ensamblaje.

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