Estos son los 10 mejores modelos de Porsche de la historia (Segunda Parte)

Recién ayer te mencionábamos cinco de los diez mejores modelos que, a nuestro juicio, pueden definir la historia misma de Porche, uno de los fabricantes de deportivos más sólidos de la historia automotriz. Porsche es una referencia para las otras marcas que buscan centrarse en el rendimiento, constituyendo muchas veces el “modelo deportivo” por antonomasia.

Te mencionábamos antes al 918 Spyder, el 356, el 917, el 959, y el 911 Carrera RS. La lista, obviamente, no tiene un orden, ni se trata de un ranking numerado. Intenta solo dar —en la medida en que esto sea posible— una visión panorámica de la historia de este célebre fabricante alemán.

Relacionado: Porsche quiere trabajar con Tesla y Mercedes-Benz en la infraestructura de carga para sus EV

6 – Porsche 550 Spyder

El 550 Spyder fue el primer auto fabricado específicamente para la competición, por lo que muestra de los primeros pasos de Porsche en lo que sería su larga e ilustre peripecia a través del deporte-tuerca. Siguiendo un poco el ejemplo del Volkswagen Beetle, Porsche modificó el diseño del motor trasero en favor de una configuración de motor central, ubicándolo por delante del eje trasero en lugar de detrás.

A pesar de su impecable rendimiento, el 550 Spyder tiene un pasado algo turbulento. El ejemplo más famoso es el de James Dean, que se estrelló en uno de ellos cuando se dirigía a una carrera en 1955.

7 – Porsche Carrera GT

Si necesitas un ejemplo de cómo los autos de lujo han cambiado durante los últimos 10 años, sólo tiene que comparar el 918 Spyder con su antecesor del año 2005, el Carrera GT. Ambos son rapidísimos, pero mientras que el 918 ofrece una variedad de modos de funcionamiento, el Carrera GT es mucho más “bruto”. Equipado con tracción trasera, una caja de cambios manual, y ningún control electrónico de estabilidad, el GT y sus 605 caballos hace que a su lado la mayoría de los 911 parezcan unos gatitos. Porsche estaba saboreando el éxito del 986 Boxster y del Cayenne en el momento en que el Carrera GT vio la luz, y casi vino a ser un recordatorio al mundo de que aún podían fabricar vehículos en estado salvaje.

Bruto, salvaje… y bello, porque el Carrera GT es uno de los automóviles más atractivos que han ostentado el escudo de Porsche. Es exótico, bien proporcionado, y maravillosamente esculpido, codeándose sin complejos con Ferraris y Lamborghinis. En 2004, el vehículo costaba unos nada despreciables $448,000.

8 – Porsche 986 Boxster

El Boxster es a menudo considerado como una versión suavizada del 911, pero en realidad es uno de los modelos más importantes que la compañía ha sacado. En pocas palabras, Porsche no sería hoy lo mismo si no fuera por el éxito que tuvo el Boxster 986 a finales de los ‘90, momento en que el fabricante se enfrentaba a graves problemas financieros. Debido a la recesión y las malas ventas del 928, Porsche necesitaba una buena inyección de dinero en efectivo. Y claro: todo salió a la perfección.

Sin el Boxster, no tendríamos hoy ni al Carrera GT, ni al 918 Spyder, ni al Cayman, y ni al 911 R, así que siempre agradeceremos el advenimiento del 986 Boxter. Puedes ver algo más aquí.

9 – Porsche 928

Cuando el 928 debutó en el Salón de Ginebra 1977, espantó a más de un purista de Porsche. Anunciado como un sucesor del 911, el 928 parecía más un “gran turismo” que un coche deportivo, y para más INRI, venía con el motor ubicado en la parte delantera.

Sin embargo, la historia finalmente ha sido más amable con este vehículo, debido principalmente a que el 928 ofrece alto nivel de comodidad, no muy habitual en otros modelos de Porsche. Además, el desempeño de su motor V8 de 316 caballos de fuerza a bordo convenció muy pronto a todos de que un Porsche era y sería siempre un Porsche, independiente del tamaño y de la ubicación del motor. Y Punto.

10 – Porsche 930 911 Turbo

Porsche es casi por definición el 911, y mientras el vehículo está todavía en evolución, la adición del turbocompresor en 1975 puede considerarse como el mayor punto de inflexión de la marca. Esta adición elevó el 911 a niveles de auténtico supercar, alcanzando con su motor de seis cilindros los 260 caballos, casi 90 más que el Carrera estándar. Y sí, había ya un montón de buenos 911 fabricados antes del ’75, pero el 930 —conocido por la mayoría como el 911 Turbo— ofreció un nivel de velocidad desconocido hasta ese momento.

Clásico entre clásicos, dio más de un problema a los conductores noveles, que tuvieron que acostumbrarse a no pisar tanto el acelerador al momento de ponerlo en marcha, si no querían estrellarse con lo primero que tuviesen por delante. Y es que un motor turbo no es cualquier cosa. Pero eso lo sabemos ahora.