Astrología, ¿la ciencia de los «imbéciles»?

“La astrología es la ‘ciencia’ por la que un imbécil llega a creer que es imbécil por culpa de las estrellas”. Así resumía el escritor y humorista español El Perich la creencia popular de los horóscopos, aquellos pronósticos llenos de misticismo que anticipan el devenir de nuestro destino y que, en pleno siglo XXI, siguen figurando entre lo más consultado en internet. Pero, ¿qué dice la ciencia sobre los horóscopos y por tanto, la astrología? ¿Hay algún sustento científico para creer que Mercurio retrógrado hará de nuestros días una crisis insufrible? ¿O son, ni más ni menos, pura charlatanería?

Lo cierto es que, si bien no existe ningún sustento científico para señalar que el carácter y la fortuna (o desfortuna) de una persona estará regida por las constelaciones, los horóscopos sí influyen en quienes creen en ellos y su efecto sí está sustentado en una ciencia que definitivamente no es la astronomía, sino una más terrestre: la psicología.

Leer el horóscopo y sentirse identificado no es obra de un misticismo astral, sino de un efecto psicológico de concordancia de la personalidad conocido como efecto Forer, llamado así en honor al psicólogo estadounidense Bertram R. Forer. En 1948, Forer realizó un experimento que consistió en aplicar un test de personalidad basado en generalidades tomadas de horóscopos de periódicos a un grupo de estudiantes, y con los que, sorpresa, varios de ellos mostraron alguna afinidad.

La psicóloga Carmen Almendros de la Universidad Autónoma de Madrid lo resume sin muchos rodeos: “A la gente le gusta recibir información sobre sí misma, especialmente si contiene descripciones favorables”.

Otra ciencia que abona sobre la utilidad de los horóscopos es la sociología y su concepto de profecía autocumplida. Descrita por el sociólogo estadounidense Robert K. Merton, la profecía autocumplida es a grandes rasgos el hecho de que las creencias respecto de algo, aunque no sean reales, determinan nuestro comportamiento y lo guían.

Sobra decir que la astronomía, que es el estudio científico de los cuerpos celestes, no ha validado y muy seguramente jamás dé crédito a las tesis de la astrología, que estudia la influencia de los astros sobre el destino de las personas. Hasta ahora, científicamente se ha comprobado que la única fuerza que ejercen los astros sobre nosotros es la gravitatoria y es tan fuerte que probablemente algún día termine con nuestra existencia.

¿Por qué la astrología astronómicamente no tiene sentido?

La astronomía occidental sugiere que la personalidad está regidas por los 12 signos tradicionales de la mitología antigua: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.

Esta creencia apunta que el firmamento está dividido en 12 pedazos iguales que dan como resultado las divisiones del zodiaco. Sin embargo, este supuesto se basa en que las constelaciones tienen las mismas dimensiones y esto no es preciso. Por ejemplo, mientras la constelación de tauro abarca 797.2 grados cuadrados, la de géminis abarca 513.8.

Debido a esto, si el zodiaco tuviera en cuenta los tamaños de las constelaciones, los signos que rigen nuestro destino tendrían una duración diferente de días y no estarían divididas en 12 proporciones iguales a lo largo del año.

A este factor también se suma el desplazamiento del eje de la Tierra, que según el astrónomo de la Universidad de Illinois James Kaler al cabo de 3,000 años todo el zodiaco deberá desplazarse un signo completo.

En concordancia con el tamaño de las constelaciones y la traslación alrededor del Sol, las fechas correctas de los signos zodiacales serían muy distintas a las usadas por los horóscopos. Kaler propone estas fechas:

  • Aries: del 19 de abril al 14 de mayo
  • Tauro: del 15 de mayo al 20 de junio
  • Géminis: del 21 de junio al 20 de julio
  • Cáncer: del 21 de julio al 10 de agosto
  • Leo: del 11 de agosto al 16 de septiembre
  • Virgo: del 17 de septiembre al 31 de octubre
  • Libra: del 1 al 24 de noviembre
  • Escorpio: del 25 de noviembre al 17 de diciembre
  • Sagitario: del 18 de diciembre al 19 de enero
  • Capricornio: del 20 de enero al 16 de febrero
  • Acuario: del 17 de febrero al 11 de marzo
  • Piscis: del 12 de marzo al 18 de abril

Tampoco hay que perder de vista que no hay un solo horóscopo y ni en la astrología occidental hay consensos. Botón de esto es un estudio realizado en 1978 en el que se revisaron los horóscopos de 14 escuelas astrológicas de San Francisco (Estados Unidos) en los que se encontraron 2,375 adjetivos, de los cuales, solo 30 eran citados por dos o más escuelas.

En tanto, en lo que cabe al horóscopo chino —regido por el calendario lunar y no el gregoriano—, las divisiones entre los signos (rata, buey, tigre, conejo, dragón, serpiente, caballo, borrego, mono, gallo, perro y cerdo) se asignan según los años.

En suma, estas tradiciones antiguas se explican en nuestra intrínseca necesidad de conocer el futuro y que, dados sus orígenes hace 4,000 años en las cultura de Mesopotamia, Babilonia y Asiria, hoy no deberían de ser algo más que anecdótico.

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