Trump contagiado: la historia de una relación cargada de negación y soberbia

Nadie es inmune al coronavirus, mucho menos las personas que han mantenido una actitud negacionista hacia la crisis sanitaria.

Le pasó a Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, y ahora le sucede a Donald Trump, quien anunció haberse contagiado de COVID-19 junto a la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump.

El mandatario publicó en Twitter que se había infectado junto a su esposa, luego de haber compartido vuelo en el Air Force One, con su asesora Hope Hicks, quien había arrojado positivo con anterioridad.

“Esta noche dimos positivo por COVID-19. Comenzaremos nuestro proceso de cuarentena y recuperación de inmediato. ¡Lo superaremos juntos!”, escribió el presidente.

En tanto, su médico Sean Conley, informó que la pareja se encuentra en un buen estado de salud y que esperan afrontar su periodo de recuperación en su residencia al interior de la Casa Blanca.

Trump y el virus

No ha sido sencilla la relación del mandatario con la pandemia. Desde principios de año, Trump ha mantenido una actitud negacionista hacia el coronavirus, minimizando su impacto para la salud de los norteamericanos.

El Ejecutivo ha tratado en reiteradas ocasiones de mostrar una imagen de tranquilidad ante la crisis sanitaria, que no se corresponde con las impactantes cifras que el COVID-19 ha dejado tras su paso por suelo estadounidense donde ha ocasionado la muerte de más de 200 mil personas.

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Cuando el planeta entero comenzaba a inquietarse por el coronavirus, Trump parecía estar más preocupado por el efecto que esto podría tener en la economía.

En marzo, el presidente aseguró que la gripe común era más peligrosa que el COVID-19 y criticó también las cuarentenas y el distanciamiento social.

“No podemos dejar que el remedio sea peor que el problema”, reconoció en aquella ocasión.

En otra oportunidad, el mandatario aseguró estar tranquilo ya que estaba convencido de que el virus desaparecería, casi por arte de magia: “un día, como un milagro, desaparecerá”, señaló.

En un año marcado por las elecciones presidenciales, Trump ha convertido la crisis sanitaria en un tema político, criticando abiertamente a los gobernadores demócratas que han aplicado rigurosas medidas sanitarias para controlar la enfermedad.

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También ha disparado en contra de su oponente demócrata, Joe Biden, por utilizar mascarilla con frecuencia y por no llevar a cabo encuentros masivos con sus seguidores como los que él organizaba.

Esta actitud negacionista la ha mantenido hasta hace poco, apenas días antes de confirmarse su contagio.

Hace una semana, Trump les pidió a sus compatriotas que no se preocuparan por el coronavirus, porque “prácticamente no afecta a nadie”, excepto a los ancianos y a las personas con problemas cardíacos.

Ahora resultará interesante conocer qué actitud adoptará la Casa Blanca, especialmente Trump, ¿se seguirá mostrando tan soberbio e incrédulo ante el virus?

Este tema se vuelve relevante, considerando que la administración de la crisis por parte de Estados Unidos ha sido una de las principales banderas de lucha de Trump en las presentes elecciones presidenciales.

Sin embargo, esta actitud arrogante no ha hecho más que demostrar su carácter frágil y vulnerable ante el coronavirus, igual como todo el mundo. Es de esperar que ahora sí reconozca que estaba equivocado.

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