COVID-19: murió voluntario brasileño de la vacuna de Oxford

Un voluntario brasileño que participaba en las pruebas de una vacuna contra el COVID-19 falleció en los últimos días, según informaron las autoridades de este país sudamericano.

La víctima formaba parte de los ensayos que llevan adelante la farmacéutica AstraZeneca y la Universidad Oxford, indicó la estatal Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa).

“En relación al fallecimiento del voluntario de test de la vacuna de Oxford, la Anvisa fue formalmente informada de ese hecho el 19 de octubre de 2020”, indicó el órgano regulador en un comunicado.

La información también fue confirmada por la Universidad de Sao Paulo, que colabora con los estudios de fase 3 en Brasil.

Pruebas no se detendrán

Una aguja quirúrgica
Pixabay

Anvisa indicó que los antecedentes del caso fueron proporcionados por el Comité Internacional de Evaluación de Seguridad, que está investigando el caso.

De todos modos, no se informó si la víctima había recibido una vacuna o un placebo, ya que “las agencias reguladoras involucradas reciben los datos parciales referentes a la investigación realizada por ese comité”.

Anvisa informó que este tipo de cláusulas buscan asegurar la privacidad de los voluntarios y la confiabilidad del país para ejecutar estudios de esta naturaleza.

El Comité Internacional sugirió “seguir con el estudio; así, el proceso permanece en evaluación”, añadió Anvisa.

Víctima sería médico

Según la agencia Reuters, el voluntario era un médico de 28 años que trabajaba en hospitales de Río de Janeiro.

En Brasil, aproximadamente 8 mil voluntarios ya han recibido una dosis de la vacuna de Oxford, que fue la primera en comenzar a probarse, en junio de 2020, especialmente en trabajadores de la salud.

La farmacéutica AstraZeneca hasta ahora no se ha pronunciado sobre el voluntario muerto durante los ensayos.

En septiembre de 2020, los ensayos de la vacuna de AstraZeneca y Oxford debieron ser detenidos, debido a que un voluntario británico presentó “reacciones adversas” graves.

En principio se pensó que el paciente podría haber sufrido un desorden inflamatorio espinal llamado mielitis transversa. Sin embargo, informe posterior aseguró la aplicación del antídoto no tuvo relación con el incidente.

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