Distanciamiento social: ¿quién tiene la última palabra?

De las pocas certezas que tenemos sobre el SARS-CoV-2, una de ellas es que el distanciamiento social evita la propagación del coronavirus. Sin embargo, al hilar más fino, descubrimos que existe más de una opinión.

En Estados Unidos, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) plantean que mantener dos metros (poco más seis pies) entre personas evita el contagio. La medición duplica la recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que la establece en un metro (cerca de tres pies).

Según la versión de Quartz, un estudio publicado en marzo de 2020 por profesionales del Massachusetts Institute of Technology (MIT) determinó en 8.2 metros (27 pies) la distancia segura, lo cual lleva a preguntarse quién tiene la razón.

“Los científicos están luchando por descubrir los detalles de cómo se transmite de persona a persona, pero no hay un solo estudio que pueda describir definitivamente todas las formas de contagio. Por ahora, estas guías para el distanciamiento social se basan en datos recopilados sobre otros patógenos, algunas de los cuales pueden estar desactualizadas”, advirtió.

De acuerdo con el mismo medio, la recomendación de la OMS se basa en un trabajo sobre la tuberculosis realizado en la década de los 30 por el investigador de Harvard William Wells, quien descubrió que “las gotitas emitidas cuando respiramos, tosimos o estornudamos tienden a aterrizar a menos de tres pies desde donde son expulsadas”.

Distanciamiento social: ¿quién tiene la última palabra?
Gerd Altmann/ Pixabay

“Esas gotitas, un término que los investigadores usan para referirse a partículas grandes, que tienen más de cinco micrones de diámetro, pueden durar en las superficies durante unas horas o días, dependiendo de la temperatura. Es por eso que otras precauciones como lavarse las manos y desinfectarse son tan importantes para prevenir la propagación de la enfermedad”, agregó Quartz.

El límite se ha mantenido durante casi un siglo y los científicos no han tenido motivos para dudar de su validez, planteó. Los brotes de gripe, SARS y MERS parecen comportarse de manera similar, al menos lo suficiente como para que las autoridades no necesitaran actualizar la información.

En 2003, los científicos sospecharon que los dos metros eran insuficientes para frenar el SARS, dado que las gotas contaminadas podían viajar dos y no un metro, al menos dentro de la cabina de un avión comercial.

“El estudio, que analizó a poco más de 100 personas y fue publicado en el New England Journal of Medicine, supuestamente fue la base para que los CDC actualizaran su mensaje”. Consultada al respecto, la institución no respondió los llamados de Quartz.

“Es posible que circunstancias especiales conduzcan a un aumento o disminución de los riesgos (…) “Caminar al aire libre, independientemente de las condiciones climáticas, es mucho menos preocupante en comparación con la interacción en espacios cerrados donde la circulación de aire es más limitada”, explicó Giorgia Sulis, epidemióloga de la Universidad McGill.

Para la especialista, “mientras más largo sea el tiempo de exposición, mayores serán las posibilidades de infectarse”, aunque los riesgos de infección son “limitados” para quienes interactúen desde lejos. “Si una persona transporta una mayor cantidad de partículas de virión (virus que no han encontrado su camino en una de nuestras células), tendrían más oportunidades de propagar esas partículas a otros”, finalizó Quartz.

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