Por qué debes instalar una dashcam en tu automóvil

Aquella mañana era especialmente fría, así que me lo tomé con calma; era el segundo día de un viaje por trabajo y tras terminar el café en el hotel, me dirigí por las vastas llanuras castellanas en el corazón de España hacia mi siguiente reunión. La carretera comarcal (con circulación en doble sentido) estaba despejada, pero delante de mí me topé con dos camiones circulando en mi sentido; miré hacia el carril de enfrente y tras comprobar que estaba despejado, señalé e inicié la maniobra de adelantamiento. A partir de este momento todo sucedió muy rápido o en cámara lenta, pero tras comenzar el adelantamiento comprobé cómo el primer camión comenzó a zigzaguear y vi el rostro del conductor mirarme por su retrovisor. Pese a ver mi maniobra, el camión se echó encima y procedió él a adelantar. Imagina lo siguiente: frenazo en seco y por fortuna pude rectificar la trayectoria y parar para recobrarme del susto.

Fue tan grave el suceso (sí, seguro que te habrá pasado algo similar en alguna ocasión) que llamé al teléfono de emergencias con la matrícula de ese camión anotada, no tanto para denunciarle, sino para evitar que provocara más accidentes. La pregunta al otro lado de la línea fue determinante: “¿Tiene testigos?”. Fue en ese momento cuando comprendí la importancia de las dashcams (cámaras video para el auto) y corrí a comprar una en Amazon. Mi primera sorpresa fue descubrir que eran mucho más populares (en España) de lo que sospechaba.

Cómo funciona una dashcam

Tesla Model 3

Tras investigar varios modelos indagando en las cámaras opté por un modelo que cuenta con conexión WiFi ¿Por qué? Porque de esta manera, en caso de necesitar recuperar una secuencia, no es necesario sacar la tarjeta, sino que puedes obtenerla mediante la app del teléfono. Para quienes no conozcan este tipo de cámaras, se trata de unos dispositivos de tamaño bastante compacto que se colocan en el parabrisas mediante unos adaptadores con ventosa y que se deben alimentar con la toma del mechero.

La ventaja de estas cámaras es que, una vez instaladas y configuradas, funcionan de forma autónoma: al arrancar el auto, se ponen en marcha ellas solas y comienzan a grabar sinfín (en loop, eliminando las tomas más viejas), registrando con gran claridad todo lo que sucede. Otra ventaja consiste en que estas cámaras cuentan con sensores de movimiento, con lo que si alguien lo golpea mientras está aparcado, la cámara comenzará a grabar.

¿Cómo es realmente conducir con una dashcam?

Lo cierto es que este tipo de cámaras se sitúan, al menos en España y la Unión Europea, en un extraño limbo legal a caballo entre la privacidad y la seguridad personal. Esto es, en un principio, no resultaría legal en este país equipar con una cámara tu auto y grabar todo lo que sucede, o siendo más estrictos, emplear posteriormente esas grabaciones. Esta ambigüedad legal puede ser la que esté detrás de la poca popularidad de estas cámaras en España, aunque la realidad dice que en caso de accidente, se acepta casi siempre la grabación como prueba.

Pero más allá de estos matices, lo primero que sientes al conducir con esta cámara es tranquilidad: algo en ti sabe que todo está siendo registrado y en caso de problemas, cuentas con esa protección. ¿A qué me refiero? Al clásico peatón que cruza en rojo y le ves por los pelos, o al vehículo que se cruza y puede provocar un accidente. En caso de un desastre, siempre cuentas con esta bala de plata para acudir a la policía o al juzgado.

Las desventajas del uso de estas cámaras

policia transito

La primera y principal la encuentras nada más intentar instalarla: ¿dónde la pongo? Puede parecer evidente, pero los autos no están diseñados en su interior para sujetar con un dispositivo de este tipo y una vez instalada, siempre queda forzada a efectos estéticos y con algún cable colgando. Paradójicamente y pese a su bajo coste, la propia cámara puede resultar atractiva para los cacos (ladrones) y aunque esto no sea un problema en España, sí puede serlo en otros mercados.

La otra gran desventaja de este producto reside en la interfaz y la búsqueda de secuencias: imaginemos que has tenido un suceso y quieres recuperar la grabación; debes primero activar el WiFi de la cámara, conectarla desde el teléfono a través de la aplicación, y ahí navegar entre un sinfín de secuencias hasta dar con la que estás buscando. ¿Difícil? No realmente, pero sí un tanto trabajoso sobre todo si tienes prisa o estás en un apuro. En estos casos, se comprende perfectamente por qué marcas como Tesla incorporan un sistema de cámaras que van más allá de la ayuda a la conducción y registran todo lo que sucede de una manera natural e integrada en el sistema.

Entonces ¿debo comprarme una dashcam? Sin rodeos y vacilaciones: sí, nunca te arrepentirás. Solamente por la confianza que ofrece al conducir compensará la inversión. Este dispositivo es como el cinturón de seguridad, te lo pones y no recuerdas que está ahí hasta que tienes un accidente; con la dashcam pasa lo mismo: actúa por su cuenta y realmente te olvidas de que está ahí… hasta que la necesitas.

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