¿Quién fue Katherine Johnson, la mujer que llora la NASA?

De duelo amaneció este lunes 24 de febrero la NASA, ya que por intermedio de un comunicado informó sobre la muerte a los 101 años de edad de Katherine Johnson, una matemática fundamental para la carrera espacial.

La destacada profesional, conocida como una de las “computadoras humanas”, nació un 26 de agosto de 1918 en White Sulphur Springs, West Virginia y se se graduó de West Virginia State College con los más altos honores en 1937. Después de asistir a la escuela de posgrado y trabajar como maestra de escuela pública, fue contratada en 1953 por lo que hoy es conocido como el Centro de Investigación Langley de la NASA en Hampton, Virginia, pero luego fue llamado el Laboratorio Aeronáutico Langley Memorial. Se retiró del centro en 1986.

Johnson además fue pionera en la búsqueda de la igualdad racial, contribuyente a los primeros triunfos de Estados Unidos en los vuelos espaciales humanos, sobre todo la misión orbital de John Glenn y el aterrizaje del hombre en la Luna. A los 97 años, Johnson recibió de manos de Barack Obama, la Medalla Presidencial de la Libertad, el mayor honor civil de la nación.

“La NASA está profundamente entristecida por la pérdida de un líder de nuestros días pioneros, y enviamos nuestras más profundas condolencias a la familia de Katherine Johnson”, dijo el administrador de la NASA Jim Bridenstine en un comunicado este lunes 24 de febrero. “La señora. Johnson ayudó a nuestra nación a ampliar las fronteras del espacio, incluso cuando hizo grandes avances que también abrieron puertas para mujeres y personas de color en la búsqueda humana universal para explorar el espacio … nunca olvidaremos su coraje y liderazgo y los hitos que no podríamos haber alcanzado sin ella …”

Katherine Johnson NASA

También entre sus logros estuvo el cálculo del viaje de Alan Shepard al espacio en 1961, el primero de Estados Unidos.

“La trayectoria inicial fue una parábola, y fue fácil predecir dónde estaría en cualquier momento”, dijo Johnson en 2008. “Al principio, cuando dijeron que querían que la cápsula cayera en un lugar determinado, estaban tratando de calcular cuándo debería comenzar. Dije: ‘Déjame hacerlo. Dime cuándo lo quieres y dónde lo quieres aterrizar, y lo haré al revés y te diré cuándo despegar. Ese fue mi fuerte'”.

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