El corazón de un volcán tendrá inédito observatorio de magma

Crear el primer observatorio de magma subterráneo del mundo en el corazón de un volcán de Islandia es el objetivo de científicos internacionales, un proyecto casi tan ambicioso como el viaje al centro de la Tierra descrito por Julio Verne.

El equipo de investigadores se prepara iniciar una perforación a unos dos kilómetros (1.2 millas) de profundidad en el corazón del volcán Krafla, que en su cráter alberga un lago turquesa que lo convierte en uno de los principales atractivos naturales de Islandia.

A diferencia de la lava que arrojan los volcanes, la roca fundida debajo de la superficie sigue siendo uno de los misterios para los científicos. Sin embargo, esto podría comenzar a desentrañarse a partir de 2024, cuando se realice la primera perforación del equipo de Krafla Magma Testbed (KMT).

Los científicos esperan que el proyecto permita realizar avances en torno a la energía geotérmica de “roca supercaliente”, además de ampliar el conocimiento sobre la predicción de erupciones volcánicas y sus riesgos.

Volcán Krafla de Islandia
El volcán Krafla es uno de los atractivos naturales más importantes de Islandia y ahora podría albergar el primer observatorio subterráneo de magma. Getty Images

KMT tuvo su origen en 2009 durante los trabajos de ampliación de la planta de energía geotérmica de Krafla, cuando un taladro golpeó por accidente una bolsa de magma de 900 grados Celsius (1,650° Fahrenheit) a unos 2.1 kilómetros de profundidad.

La lava fluyó 9 metros sobre el pozo, dañando el material de perforación, aunque no provocó una erupción del volcán.

Paolo Papale, vulcanólogo del instituto nacional italiano de geofísica y vulcanología INGV, asegura que conocer dónde está el magma es clave para estar preparados para una erupción, aunque sobre esta materia “estamos casi ciegos”, admitió a la agencia AFP (vía Phys.org).

Se estima que la bolsa de magma contiene alrededor de 500 millones de metros cúbicos y que la lava en su interior tendría al menos 300 años, ya que albergaría propiedades similares a las de una erupción de 1724.

El proyecto reúne a científicos e ingenieros de 38 institutos de investigación y empresas en 11 países, incluidos Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, y supone una inversión de $ 100 millones  de dólares.

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