Proponen construir en Marte con polvo de caparazón de insectos

La quitina es el segundo polímero orgánico más abundante de la Tierra, después de la celulosa. Ésta se produce y se metaboliza en casi todos los reinos biológicos y es un componente principal en las paredes celulares de los hongos, los exoesqueletos de los artrópodos —como crustáceos e insectos— y las escamas de los peces y anfibios.

Está presente, por ejemplo, en la caparazón de las langostas y su uso ha demostrado importantes beneficios para la cicatrización de las heridas.

Pero lo que dieron a conocer el 17 de septiembre científicos de la Universidad de Tecnología y Diseño de Singapur fue más allá.

Los investigadores proponen usar la quitina como material para construir herramientas y refugios humanos en las futuras misiones a Marte, informó Notipress.

El autor principal del informe es el español Javier G. Fernández, quien ya ha desarrollado otros materiales como el shrik, elemento que sería mucho más fuerte que el plástico y que fue construido con caparazones de insectos y crustáceos.

En este nuevo estudio, publicado en la revista científica Plos One, Fernández utilizó química simple —compatible con las condiciones iniciales de los futuros asentamientos marcianos— para extraer y fabricar con requerimientos energéticos mínimos un nuevo material.

Objetos construidos con quitina. Javier Fernández

Mezclaron quitosano, un derivado de la quitina, con un mineral diseñado para emular las características de la superficie marciana.

De acuerdo con Europa Press, los autores del estudio utilizaron después el material para construir una llave inglesa y el modelo de un hábitat marciano, demostrando el potencial de la quitina para la fabricación rápida de una variedad de objetos.

Estos van desde herramientas básicas hasta refugios rígidos, con el fin de conservar la vida humana en el entorno marciano.

La solución propuesta en el estudio, con materiales quitinosos, proviene de una idea originada inicialmente para la producción dentro de las economías circulares en la Tierra.

Debido a los planes de la NASA de enviar humanos a la Luna en 2024 y a Marte en 2030, el desarrollo de tecnologías y materiales con recursos disponibles localmente es esencial para maximizar los rendimientos científicos y minimizar los costos.

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