¿Por qué Copérnico es el padre de la astronomía moderna?

Nicolás Copérnico nació en Torún, Polonia, el 19 de febrero de 1473, es decir, un día como hoy pero hace 548 años.

De acuerdo con muchos investigadores, era un hombre introvertido que dedicó parte importante de su vida al estudio del firmamento.

En el año 1500, en Roma, se doctoró en astronomía. El trabajo que recopiló sirvió para confeccionar su más célebre obra Sobre las revoluciones de los orbes celestes, donde desarrolló la teoría de que los astros giran alrededor del Sol.

Precisamente, este texto es considerado como el punto de partida de la astronomía moderna y una pieza fundamental de la llamada revolución científica del Renacimiento.

Fueron 25 los años que el astrónomo dedicó al desarrollo de su modelo heliocéntrico del universo, el cual resultó revolucionario y difícil de aceptar por los científicos de aquella época.

Sin embargo, pronto sus estudios astronómicos se extendieron entre los eruditos en la materia, quienes lo empezaron a considerar como un astrónomo brillante.

Sin embargo, Copérnico falleció en su natal Polonia, en 1543, sin tener conciencia del revuelo que causarían sus teorías; menos aún imaginando que en adelante sería catalogado como el padre de la astronomía moderna.

Afortunadamente, el astrónomo alemán Johanes Kepler (1571-1630) creía firmemente en la teoría heliocéntrica y en la labor desarrollada por Copérnico. El científico fue capaz de perfeccionar el trabajo del genio polaco al calcular las órbitas exactas de los planetas.

Sus leyes han servido para describir el movimiento que realizan los planetas alrededor del Sol.

Reconocimiento tardío

Cabe destacar que, además de astrónomo, Copérnico fue militar, diplomático, economista, matemático, jurista, clérigo, católico, gobernador, físico y administrador.

De hecho, pasó varios años estudiando en diversas universidades de Italia. Formó parte de derecho, en Bolonia, y medicina, en Pádua, sin terminar ninguno de los estudios. Eso sí, obtuvo un doctorado en Derecho Canónico en la Universidad de Ferrara, en 1503.

Como reconocimiento tardío, en 1935 se le dio el nombre de Copérnico a uno de los mayores cráteres lunares, ubicado en el Mare Insularum (Mar de Islas), mientras que en 2012 la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) nombró al elemento 112 de la tabla periódica como copernico, en honor al célebre científico.

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