Buscan descifrar extraño comportamiento de un agujero negro

Astrónomos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) observaron por primera vez cómo la corona de un agujero negro supermasivo misteriosamente se desvanecía, para luego volver a aparecer.

Aunque desconocen la causa de esta abrupta transformación, suponen que pudo tratarse de una estrella que quedó atrapada en el campo de atracción gravitacional de ese agujero negro, ubicado a 100 millones de años luz de la Tierra.

Estiman que la estrella pudo haber rebotado a través del disco de remolino del agujero negro, haciendo que todo lo que se encontraba cerca, incluidas las partículas de alta energía de la corona, cayeran repentinamente en el agujero negro.

El resultado, como observaron los astrónomos, fue una caída precipitada en el brillo del agujero negro, en un factor de 10,000, en menos de un año.

“Esperamos que esos grandes cambios de luminosidad varíen en escalas temporales que vayan de miles a millones de años”, señaló Erin Kara, profesora asistente de física en el MIT.

corona de agujero negro desaparece
NASA/JPL-Caltech

“Pero en este objeto, vimos cambiar su luminosidad incluso en un factor de 100 en ocho horas, lo cual es totalmente desconocido y realmente alucinante”, agregó.

Después de la desaparición de la corona, los astrónomos continuaron observando cómo el agujero negro comenzó a juntar lentamente el material de sus bordes exteriores para volver a formar su disco de acreción giratorio, que a su vez comenzó a girar rayos X de alta energía cerca del horizonte de eventos del agujero negro.

De esta manera, en pocos meses, el agujero negro pudo generar una nueva corona, alcanzando gran parte de su luminosidad original.

“Esta parece ser la primera vez que observamos una corona desaparecer, pero también reconstruirse. Y estamos viendo esto en tiempo real”, destacó Kara.

Según la experta, “esto será realmente importante para comprender cómo se calienta y alimenta la corona de un agujero negro”.

Erin Kara y sus colaboradores —incluido el autor principal del trabajo, Claudio Ricci, de la Universidad Diego Portales de Santiago, Chile— publicaron sus hallazgos en Astrophysical Journal Letters.

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