Windows 95: cómo Microsoft creó el botón de Inicio

Las filas eran parecidas a las que se aglomeran alrededor de las tiendas en el Black Friday. O las que todavía hacen algunos gamers románticos que prefieren pasar la noche afuera de un establecimiento para ser el primero en tener la consola de novedad, como si no existiera Amazon. Pero no era Black Friday y Nintendo o Sony nada tenían que ver. Se trataba del lanzamiento de Windows 95 la noche del 24 de agosto de 1995. Cientos de entusiastas de la informática hacían filas para ser los primeros en comprar el nuevo sistema operativo de Microsoft (en ese entonces se vendía en varios diskettes de 3.5 pulgadas o, para los de avanzada, en un CD-ROM; las descargas automáticas serían cosa del futuro). ¿La razón del entusiasmo? La presentación que Microsoft había hecho horas atrás para presumir Windows 95, que tenía como gran novedad el botón de Inicio, que perdura hasta la actualidad aunque con un cambio notable en Windows 11.

Claro, al entusiasmo por la presentación habría que sumarle los $150 millones de dólares que Microsoft gastó en publicidad. Según las crónicas de la época, la cifra era 50 por ciento más alta que lo que gastaba Philip Morris para promocionar los cigarros Marlboro con aquellos icónicos comerciales con vaqueros y paisajes maravillosos. Pero lo cierto es que Windows 95 marcó un parteaguas para la época, en especial porque el botón de Inicio hizo que la informática (y usar una computadora) fuera algo relativamente sencillo, o al menos entendible para cualquier usuario.

La historia de cómo Microsoft creó el botón de Inicio

Una imagen alusiva a Windows 95

“Windows 95 hace más fácil obtener la información”, decía Bill Gates en uno de los videos promocionales de dicho sistema operativo. Aquella frase era menos pegajosa que la clásica “Start me up” de los Rolling Stones, pero daba en el clavo. Puedes preguntárselo a tus abuelos, hacer memoria o, para darle perspectiva al asunto, emular Windows 3.1 en tu computadora. Porque, ciertamente, el gran problema de Windows 3.1 es que había que ser una suerte de informático para operarlo con fluidez.

Precisamente esa fue la razón por la que Microsoft a inicios de 1992, cuando comenzó a desarrollar Windows 95, hizo énfasis en mejorar la interfaz de usuario. El encargado de mejorarla, y también “el padre del botón de Inicio”, es el diseñador Daniel Oran.

“En retrospectiva, me gustaría tener regalías”, bromeó Oran en una entrevista con Business Insider en la que contó cómo Microsoft creó el botón de Inicio. Según recordó, Microsoft lo contrató en parte porque, cuando cursó la carrera en Harvard, diseñó un proyecto para computadoras que pretendía enseñar a dos chimpancés a hablar inglés. El proyecto fue supervisado por el influyente psicólogo y gurú del comportamiento B.F.. Skinner.

Los monos de Oran jamás aprendieron a hablar inglés, pero aquel proyecto lo hizo el más indicado para llevar a cabo el cambio más influyente en la historia de Windows.

Ni siquiera un científico de cohetes entendía Windows

Ya en Microsoft, Daniel Oran comenzó a realizar grupos de foco con usuarios con nociones de computación, pero que de ninguna manera eran diestros en Windows 3.1.

Las pruebas resultaron en algunas confrontaciones amistosas con el equipo de programadores de Windows, reacios a reconocer que el sistema operativo era poco amigable. Incluso uno de ellos llegó a decir “nuestros clientes deben de ser idiotas”, luego de que a uno de los participantes le tomó 20 minutos abrir el bloc de notas. Sin embargo, al entrevistar al usuario, resultó que trabajaba como ingeniero de propulsión en Boeing.

“Literalmente era un científico de cohetes y no podía entender Windows”, recordó Oran.

Una fotografía de Bill Gates durante la presentación de Windows 95

Aquella anécdota suavizó las cosas con el equipo de programadores, así que Oran comenzó a realizar algunos bocetos para una nueva interfaz de usuario durante la primavera de 1993. Así fue como nació el botón Inicio, aunque en realidad se llamaba Sistema (System button). Las primeras pruebas lo incluían en la parte superior de la pantalla y no dieron los resultados esperados, según Oran, probablemente porque llamarlo “botón Sistema” hacía que los usuarios sintieran que era demasiado técnico. Decidieron rebautizarlo como Inicio y voilá!, los sujetos de pruebas comenzaron a usarlo.

Junto al botón de Inicio, Oran también diseñó la barra de tareas (que también perdura hasta Windows 11). La idea de crearla era facilitar a los usuarios la noción de qué programas tenían abiertos, ya que, según los resultados de las pruebas de uso, varios terminaban por abrir el mismo programa varias veces una vez que escondían la ventana para evitar ser descubiertos, por ejemplo, jugando Solitario en la oficina.

Finalmente, Microsoft optó por bajar el botón de Inicio y colocarlo en la esquina izquierda, donde permaneció por 16 años hasta que Microsoft optó por reubicarlo al centro de la pantalla.

“Hasta cierto punto, me parece un poco decepcionante que se siga utilizando”, recordó Oran. Hasta los genios del diseño llegan a renegar de sus creaciones.

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