Colorado sigue los pasos de California e impulsa los vehículos limpios

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Colorado seguirá la regla sobre los vehículos de cero emisiones (ZEV por su sigla en inglés) de California, que obliga a los fabricantes a que una cuota de sus ventas corresponda a automóviles híbridos o bien impulsados únicamente por electricidad o hidrógeno.

El programa, que también les entrega a las casas automotrices la posibilidad a comprar créditos de otras empresas para compensar el incumplimiento de sus propias metas, ha redundado en un impulso para los motores limpios.

Cuando Colorado anunció sus intenciones de adoptar la iniciativa, encontró resistencia por parte de la industria. Sin embargo, las autoridades han alcanzado un acuerdo con la Asociación de Fabricantes Globales y la Alianza de Fabricantes, que representan el 99 por ciento del mercado.

El mandato ZEV aumentará gradualmente sus exigencias antes de entrar en vigencia para los modelos 2023. Los fabricantes que vendan vehículos con bajas emisiones en Colorado durante las temporadas 2021 y 2022 recibirán créditos con los que podrán compensar las metas para el lapso 2023-2025.

Según informó el Colorado Sun, las empresas que comiencen a acumular créditos antes de 2023 podrán ganar créditos por ventas fuera del estado, concesión que irá disminuyendo de manera paulatina.

En cualquier caso, el pacto aún debe ser ratificado por la Comisión de Control de Calidad del Aire de Colorado, símil de la pionera Junta de Recursos del Aire de California (CARB).

Si el convenio cumple los objetivos establecidos por sus patrocinadores, los consumidores de ciudades como Denver, Colorado Springs y Aurora deberían ver cada vez más automóviles libres de emisiones en las salas de exhibición.

En California, los fabricantes han lanzado modelos eléctricos específicamente para satisfacer el mandato ZEV. Esas variedades, como el Fiat 500e, a veces se denominan “autos de cumplimiento” y, por lo general, no están disponibles en otros estados.

Las regulaciones federales actuales permiten a California establecer sus propios estándares de emisiones, que suelen ser más estrictos que en cualquier otro lugar de Estados Unidos desde la creación de la CARB en 1967 durante la gestión del entonces gobernador Ronald Reagan. Actualmente, 12 estados adhieren a dichos lineamientos.

La administración del presidente Donald Trump ha manifestado sus intenciones de despojar a California de tal derecho y estandarizar las normas, como parte de un esfuerzo más amplio para revertir las regulaciones.

Recientemente, las autoridades californianas firmaron con Ford, Honda, BMW y Volkswagen un compromiso tendiente a la progresiva reducción de emisiones de sus productos.

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