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¿Es posible que la variante Delta se autodestruya?

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La variante Delta del coronavirus impulsó un número récord de casi 26,000 casos diarios en Japón. Sin embargo, tres meses después las nuevas infecciones por COVID-19 han caído en dicho país: disminuyeron por debajo de 200 en las últimas semanas. Además, el 7 de noviembre no se reportaron muertes, algo que no había ocurrido en aproximadamente 15 meses.

Pero ¿por qué sucede esto? ¿Por qué la quinta y mayor ola de coronavirus en Japón —consecuencia de la supercontagiosa variante Delta— llegó a un final de manera tan abrupta? ¿Acaso Japón hizo algo diferente a otros países desarrollados que, de manera contraria, experimentan nuevos casos?

Según un grupo de investigadores, posiblemente esto se debe a que la variante Delta, en un acto de cuidarse a sí misma, causó su “autoextinción”, luego de pasar por muchas mutaciones durante su evolución.

Delta
Imagen utilizada con permiso del titular de los derechos de autor

Los académicos apuntan a una variedad de posibilidades. Por un lado está la vacuna. Entre los países avanzados, Japón tiene una de las tasas de vacunación más altas: para el miércoles 17 de noviembre, 75.7 por ciento de los residentes estaban vacunados con el esquema completo. Y por otro lado está el distanciamiento social y las medidas de uso de máscaras, que ahora están profundamente arraigadas en la sociedad japonesa.

Sin embargo, la razón principal puede estar relacionada con los cambios genéticos que sufre el coronavirus durante su reproducción, a un ritmo de aproximadamente dos mutaciones por mes, informa The Japan Times.

Según una teoría propuesta por Ituro Inoue, profesor del Instituto Nacional de Genética, la variante Delta en Japón acumuló demasiadas mutaciones en la proteína no estructural nsp14, responsable de la corrección de errores del virus. Entonces, este luchó por reparar los errores a tiempo y como resultado fue llevado a la “autodestrucción”.

Los estudios han demostrado que, en comparación con las personas en Europa y África, en Asia hay una mayor cantidad que cuentan la enzima de defensa APOBEC3A, la cual ataca a los virus de ARN como SARS-CoV-2 (el que provoca el COVID-19).

Por esa razón los investigadores del Instituto Nacional de Genética y de la Universidad de Niigata decidieron descubrir cómo la proteína APOBEC3A afecta a la nsp14 y si esta puede inhibir la actividad del coronavirus.

Entonces, lo que hizo el equipo fue un análisis de los datos de diversidad genética con muestras clínicas infectadas entre junio y octubre con las variantes Alfa y Delta en Japón.

Para mostrar la diversidad genética, los investigadores utilizaron un diagrama llamado red de haplotipos, donde observaron la relación entre las secuencias de ADN del virus SARS-CoV-2. En general, cuanto más grande es la red, más casos positivos representa.

La red de la variante Alfa, que fue el principal impulsor de la cuarta ola en Japón de marzo a junio, tenía cinco grupos principales con muchas mutaciones ramificándose, lo que confirma un alto nivel de diversidad genética.

Y en el caso de la variante Delta —que según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos es más del doble de contagiosa que las variantes anteriores al ser capaz de causar una enfermedad más grave en las personas no vacunadas— se pensó que tendría una diversidad genética mucho más vibrante.

Pero de manera sorpresiva ocurrió lo contrario. La red de haplotipos tenía solo dos grupos principales y las mutaciones parecían detenerse repentinamente en medio de su proceso de desarrollo evolutivo.

Cuando los investigadores pasaron a examinar la enzima correctora de errores nsp14 del virus descubrieron que la gran mayoría de las muestras de nsp14 en Japón parecían haber sufrido muchos cambios genéticos en los sitios de mutación llamados A394V.

Reuters

“La variante Delta en Japón era altamente transmisible y mantenía fuera a otras. Pero a medida que las mutaciones se acumularon, creemos que finalmente se convirtió en un virus defectuoso y no pudo hacer copias de sí mismo. Teniendo en cuenta que los casos no han aumentado, creemos que en algún momento durante tales mutaciones este se dirigió directamente hacia su extinción natural”, dijo Inoue.

El resto del mundo cuenta con tasas de vacunación igualmente altas y está sufriendo oleadas récord de nuevas infecciones, pero Japón parece ser un caso aparte, en el sentido de que los casos de COVID-19 se han mantenido moderados a pesar de que los trenes y los restaurantes se llena en ese país.

Es por eso que la teoría de Inoue podría respaldar la desaparición de la propagación de la variante Delta en Japón. “Si el virus estuviera vivo y sano, los casos seguramente aumentarían, ya que la mascarilla y la vacunación no previenen las infecciones irruptivas en algunos casos”, afirmó el investigador.

De acuerdo con Inoue, es posible que se observe una extinción natural similar del coronavirus en el extranjero. Sin embargo, esto sería algo difícil de detectar, ya que ningún otro país parece haber acumulado tantas mutaciones en la nsp14 del virus como en Japón, a pesar de que se ha descubierto que se produjeron mutaciones similares en el sitio A394V en al menos 24 países.

Karina Tapia
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