Cómo surgió la polémica sobre la eficacia de las vacunas chinas

Como un “completo malentendido” calificó el director del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de China, Gao Fu, la controversia que surgió en torno a una supuesta baja tasa de protección de las vacunas chinas contra el COVID-19.

En declaraciones a Global Times, Gao descartó haber admitido que los antídotos chinos ofrecían una baja efectividad y aclaró que ofreció una “visión científica” destinada a mejorar su eficacia con fórmulas que ajusten los procesos o el uso de diferentes tipos de vacunas.

“Las tasas de protección de todas las vacunas en el mundo son a veces altas y a veces bajas. Cómo mejorar su eficacia es una cuestión que los científicos de todo el mundo deben considerar”, explicó Gao.

En este sentido, el director de los CDC sugirió que “podemos considerar ajustar el proceso de vacunación, como el número de dosis e intervalos, y adoptar la vacunación secuencial con diferentes tipos de vacunas”.

Origen de la controversia

Vacuna

La controversia surgió después de que algunos medios citaran declaraciones de Gao en las que aseguraba que los antídotos chinos “no tienen tasas de protección muy altas” y que “[estamos] considerando formalmente si debemos usar diferentes vacunas de diferentes líneas técnicas para el proceso de inmunización”.

Aunque en el pasado las autoridades chinas habían cuestionado el uso de la tecnología ARNm para el desarrollo de vacunas, Gao sugirió “considerar los beneficios” de estas, lo que contribuyó a aumentar las especulaciones.

Según algunos análisis, la efectividad de las vacunas chinas para prevenir el COVID-19 supera 50 por ciento, frente a más de 90 al que llega el rendimiento de las desarrolladas por Pfizer/BioNTech o Moderna, basadas en la tecnología de ARNm.

Sin embargo, todas han mostrado un 100 por ciento de eficacia contra enfermedades graves o muerte.

De cualquier manera, Gao aclaró a Global Times que “todos los procedimientos de vacunación que hemos adoptado hasta ahora se han basado en extrapolaciones anteriores de la inoculación de otras vacunas virales, y esa extrapolación ha funcionado bastante bien”.

Insistió que “en el futuro, si necesitamos hacer mejoras, podemos hacer ajustes basados en las características del nuevo coronavirus y la situación de la vacunación”.

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