DT en Español podría recibir una comisión si compras un producto desde el sitio

El veneno de caracol podría ser la cura para la malaria

Un estudio realizado por investigadores del Colegio de Medicina Schmidt de la Florida Atlantic University mostró clínicamente que el veneno de una especie de caracol marino podría emplearse como una solución a enfermedades como la malaria, y potencialmente, al sida y el COVID-19.

Una imagen del parásito que causa la malaria

La investigación, publicada en el Journal of Proteomics, explica cómo el veneno del caracol cono (Conus nux) mostró, en pruebas in vitro, capacidad para interrumpir el mecanismo con el que los parásitos que producen la malaria infectan tejidos. “Lo hacen dirigiéndose a varias proteínas de superficie presentes en las células”, explica el doctor en ciencias bioquímicas por el National Institute of Standards and Technology Frank Marí, uno de los autores del estudio.

Los científicos mencionan que el caracol cono produce un veneno llamado conotoxina. Esta sustancia impide que los parásitos se adhieran a los tejidos, formando una especie de barrera que inmuniza al organismo ante el contagio. En sus observaciones, notaron que las conotoxinas interrumpieron las interacciones proteína-proteína y proteína-polisacárido, que contribuyen directamente a la patología de la malaria conocida como Plasmodium falciparum.

Agregan que las posibles terapias desarrolladas con esta toxina son varias. “La estabilidad molecular, el tamaño pequeño, la solubilidad, la administración intravenosa y la ausencia de respuesta inmunogénica hacen que las conotoxinas sean candidatos excelentes para la terapia de bloqueo”, agregó el profesor en ciencias biomédicas Andrew V. Oleinikov, otro de los autores del estudio.

El hallazgo también constituye un punto de partida para el desarrollo de terapias contra otras enfermedades como el COVID-19, que se replica en el cuerpo a través del contagio de una proteína específica en las células humanas.

Los expertos confían en que sus hallazgos permitan crear nuevas herramientas de contención contra la malaria, una enfermedad de la que cada año se reportan unos 500 millones de casos y que cobra la vida de unas 400,000 mil personas al año.

Recomendaciones del editor