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Starliner: Boeing y la NASA buscan llevar turistas al espacio

Nave espacial de Boeing consiguió aterrizar tras caótico primer test

CST-100 Starliner es el nombre completo de la nave espacial de la empresa Boeing y del programa Commercial Crew de la NASA, que tiene como objetivo el desarrollo de vuelos comerciales y privados al espacio, y especialmente servir como vehículo habitual para los traslados de los astronautas a la Estación Espacial Internacional (EEI).

El primer lanzamiento de prueba (sin pasajeros) se realizó a fines de 2019 en la base de Cabo Cañaveral en Florida. Centrado en el funcionamiento de los motores y la trayectoria de viaje, el ensayo caótico, pues tras el despegue la Starliner se desvió de su órbita, obligando a las maniobras de reencauzamiento del dispositivo para conseguir su aterrizaje.

ACTUALIZACIÓN: Aterrizaje forzoso, pero exitoso

La nave Starliner de Boeing logró aterrizar de manera exitosa en el desierto de Nuevo México, luego del problema de software que complicó el rumbo en la prueba dos días antes.

A las 7:58 A.M. ET (12:58 GMT) de este 22 de diciembre, en la explanada de White Sands, la CST-100 se posó de forma exitosa, ya que las seis bolsas de aire amortiguaron bien el impacto con el suelo y. según los reportes, sus condiciones estructurales se encontraban estables.

Ahora, los ingenieros de Boeing y de la NASA analizarán la Starliner para profundizar sobre las fallas técnicas que precipitaron la pérdida del rumbo de la nave en el vuelo inaugural.

¿Qué pasó exactamente con el CST-100 Starliner?

El lanzamiento se realizó a las 6:36 AM ET del 20 de diciembre de 2019 y fue el cohete Atlas V el que transportó la Starliner y la dejó tal como estaba previsto en una ruta suborbital de la Tierra, para que luego con sus propulsores autónomos la nave Boeing encendiera sus motores y encontrara la órbita prevista.

Sin embargo, un error de comunicación de su reloj interno, que no se activó correctamente, interpretó que la ignición ya estaba completa y esto llevó a que el motor principal no encendiera.

Los que sí se prendieron fueron los motores más pequeños de la nave, los que —confundidos con el error— “hicieron su trabajo” para estabilizar el vuelo y la órbita, lo que no se logró obviamente por la falta del propulsor madre.

Esto quemó mucho combustible, evitando que la aeronave de Boeing tuviera la fuerza suficiente para recuperar su rumbo.

Así lo explicó en un tweet el administrador de la NASA, Jim Brindestine.

Pero eso no fue todo lo que falló…

La desafortunada historia del CST-100 Starliner no acaba aquí, ya que si los motores cambiaron la trayectoria, tampoco funcionaron las comunicaciones, ya que al salirse de su órbita también quedó demasiado lejos de los satélites que estaban llevando las transmisiones a Cabo Cañaveral.

Nicole Mann, una astronauta de la NASA que será en teoría uno de los primeros en subirse al Starliner si las pruebas siguientes se cumplen con éxito, comentó que nada habría fallado si un piloto a bordo hubiera tomado el control manual.

“Tenemos la capacidad a bordo para detener la automatización y asumir el control manualmente para volar”, dijo Mann. “Tenemos la capacidad de vivir a bordo durante un período prolongado de tiempo”, e incluso, afirmó, podían hacerse cargo del aterrizaje.

Ese es justamente el último paso crítico: cómo descenderá la Starliner y si podrá llegar a la Tierra en White Sands Missile Range (Nuevo México) en las próximas 48 horas.

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