Por qué la NASA eligió el polo sur de la Luna para su próxima base

El próximo objetivo de la NASA es instalar una base humana en la Luna. Y aunque los planes de la misión Artemis fueron postergados hasta abril de 2021 por la administración de Joe Biden, hay algo que ya está definido: el lugar donde se emplazará la instalación espacial.

La campaña es el primer paso para la colonización de Marte, ya que, en el futuro, la NASA espera que los lanzamientos al planeta rojo puedan hacerse desde la base lunar para aprovechar la gravedad menor. Pero, ¿por qué el polo sur? ¿qué ventajas tiene y por qué instalarse en uno de los extremos del satélite? La NASA ofrece una respuesta bastante amplia, pero que puede resumirse a la búsqueda de un recurso básico: el agua.

William Brent Garry, geólogo del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, explica que la decisión de establecerse en el polo sur, en la frontera con el lado oscuro de la Luna, busca facilitar el traslado de astronautas a cráteres oscuros donde esperan encontrar grandes yacimientos de agua congelada. 

La NASA va a instalar una base en el polo sur de la Luna

Claro que no es tan fácil como alunizar en el polo sur y trasladarse en vehículos todoterreno. La zona en la que se instalará el campamento, que todavía no es definida al 100 por ciento por los científicos, tiene una particularidad: algunas partes del polo sur ven más luz que otras. Esta característica, explican los científicos, se debe a la inclinación y topografía de la Luna. Mientras la Tierra tiene una inclinación de 23.5 grados —responsable de las estaciones y de que ambos hemisferios reciban luz—, en la Luna la inclinación es de apenas 1.5 grados, que da como resultado zonas sumamente iluminadas (basta ver la Luna por las noches) y otras en una absoluta oscuridad.

Las tinieblas lunares serían poco menos que anecdóticas, de no ser porque la falta de luz solar provoca que en los cráteres más fríos la temperatura descienda hasta los -235 grados Celsius (-391 grados Fahrenheit), lo que añade otra capa de complejidad para construir naves y trajes especiales para trabajar en condiciones tan extremas.

Por ahora, los planes de la NASA prevén que la nave de la misión Artemis alunice en el borde de un cráter bien iluminado. Pero el asentamiento no se instalará ahí. La NASA prevé que la base será instalada al menos a un kilómetro de distancia por razones de seguridad. El despegue de una nave, posiblemente aquella que regrese a los primeros colonos lunares a la Tierra, podría arrojar escombros a la velocidad suficiente para dañar las instalaciones científicas, entre las que se planea un reactor nuclear.

Por último, la NASA destaca que instalarse en el límite del lado iluminado y oscuro de la Luna facilitará la comunicación con la Tierra. Alojarse en el lado opuesto a nuestro planeta provocaría interferencia en las señales de radio que llevarán la comunicación entre los humanos terrestres y lunares. Vaya, que se trata de una misión tan compleja como aquel mítico álbum de Pink Floyd The dark side of the Moon. Es posible que el legado de la base lunar sea tan trascendental a la ciencia como el álbum a la música.

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