Un estudio pone en duda todo lo que se conoce de los dinosaurios

La palabra ‘dinosaurio’ fue pronunciada por primera vez por el anatomista británico Richard Owen en 1841 en la reunión anual de la Asociación Británica para el Progreso de la Ciencia.

Le correspondía hacer una exposición acerca de unos fósiles de réptiles descubiertos en el sur de su país y Owen no encontró nada mejor que referirse a ellos uniendo dos palabras griegas: ‘lagartijas terribles’.

Tiempo después, hace 160 años, Owen recibió en el Museo Británico otro maravilloso hallazgo, el primer esqueleto completo de un dinosaurio.

Se trataba de un Scelidosaurus, que había sido encontrado en la llamada Costa Jurásica de Dorset, Inglaterra. Los restos tenían alrededor de 193 millones de años.

Owen publicó entonces dos artículos breves sobre la anatomía del dinosaurio, pero muchos detalles quedaron sin registrar, señala la agencia Europa Press.

Scelidosaurus
John Sibbick

No reconstruyó el animal y no hizo ningún intento por comprender su relación con otros dinosaurios contemporáneos.

Un siglo y medio después, el doctor David Norman del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cambridge, quiso terminar el trabajo comenzado por Owen y comenzó un estudio del esqueleto del Scelidosaurus.

Sus resultados fueron publicados este jueves en el Zoological Journal of the Linnean Society of London.

Dentro de sus conclusiones, describe cómo era el Scelidosaurus en vida, también señala que fue un antepasado temprano de los anquilosaurios, los “tanques blindados” del período cretácico tardío.

Toda una revelación ya que, por décadas, se le consideró del grupo de los estegosaurios.

Su investigación también ha revelado otras primicias.

“Nadie sabía que su cráneo tenía cuernos en el borde posterior. Además posee varios huesos que nunca han sido reconocidos en ningún otro dinosaurio. También queda claro por la textura rugosa de los huesos del cráneo que, en vida, estaba cubierto por escudos córneos endurecidos, similares a los escudos que las tortugas tienen en la superficie del cráneo. De hecho, todo su cuerpo estaba protegido por una piel que contaba con una serie de púas y placas óseas en forma de tachuelas”, describió Norman.

“Es lamentable que un dinosaurio tan importante, descubierto en un momento tan crítico en el estudio inicial de los dinosaurios, nunca haya sido descrito correctamente”, concluyó el investigador.

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