El rover Perseverance de la NASA ha sumado un hallazgo inesperado a su misión en el cráter Jezero: diminutos cristales de corindón, el mismo mineral que en la Tierra da lugar a rubíes y zafiros, incrustados en pequeños guijarros dispersos por el borde del cráter. Se trata de la primera vez que se detectan gemas fluorescentes de este tipo en Marte, una sorpresa que podría reescribir parte de lo que sabemos sobre la historia geológica del planeta rojo.
El descubrimiento se produjo mientras Perseverance analizaba una roca bautizada como Hampden River con el instrumento SuperCam, que combina dos láseres y cámaras para estudiar la composición de las muestras. Al disparar el láser para provocar luminiscencia, los científicos observaron una firma óptica prácticamente idéntica a la de rubíes de laboratorio, lo que apuntaba a la presencia de granos microscópicos de corindón. Rocas posteriores, denominadas Coffee Cove y Smiths Harbour, mostraron señales similares, confirmando que no se trataba de un caso aislado.
En la Tierra, el corindón suele asociarse a procesos de alta presión y temperatura ligados a la tectónica de placas en regiones ricas en aluminio y pobres en sílice, un contexto que no encaja bien con el Marte actual, carente de placas tectónicas activas. El equipo liderado por Ann Ollila, del Laboratorio Nacional de Los Álamos, presentó la hipótesis de que estos cristales se habrían formado a raíz de impactos de meteoritos que calentaron y compactaron el regolito marciano hace miles de millones de años. Las partículas, de apenas 0,2 milímetros de tamaño, son demasiado pequeñas para tener valor comercial, pero su mera existencia indica que Marte ha experimentado condiciones mucho más extremas de lo que se pensaba en algunas zonas.
El hallazgo, presentado en la última Lunar and Planetary Science Conference en Texas, abre además la posibilidad de que existan otros minerales raros o incluso depósitos de gemas más extensos ocultos bajo la superficie. Para Perseverance, que ya ha encontrado desde rocas con aspecto de “palomitas” hasta formaciones extrañas apodadas “leopard print”, estos “rubíes marcianos” se suman a una lista creciente de rarezas que, pieza a pieza, ayudan a reconstruir el rompecabezas de Marte.