SpaceX confirmó ante el regulador estadounidense que hizo reingresar de forma deliberada a la atmósfera 260 satélites Starlink entre diciembre de 2025 y mayo de 2026, provocando que se desintegraran por completo. El dato figura en un informe semestral entregado a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), en el que la compañía detalla el estado de su creciente red de banda ancha satelital.
Un recambio constante de la constelación
Del total de unidades destruidas, 176 correspondían a la primera generación de satélites Starlink, mientras que las restantes pertenecían a la generación más reciente de la flota. Además de esos 260 satélites, otros 349 fueron dados de baja durante el mismo período y quedarán en cola para su disposición en los próximos meses. Este ritmo de renovación no es casual: los satélites Starlink tienen una vida útil de aproximadamente cinco años, tras lo cual usan el combustible restante para reducir su órbita y reingresar de forma controlada, diseñados específicamente para desintegrarse sin dejar restos.
Por qué SpaceX no recupera los satélites
Traer de vuelta estas unidades resultaría inviable técnica y económicamente, ya que los satélites de primera generación pesan entre 260 y 295 kilos, mientras que los de la nueva generación llegan a superar las 1,2 toneladas. Actualmente la constelación Starlink supera los 10.000 satélites activos, y SpaceX planea expandirla hasta 42.000 unidades, tras recibir en enero la aprobación de la FCC para sumar 7.500 satélites adicionales de segunda generación.
Para sostener ese crecimiento, la empresa construye una planta de fabricación de más de un millón de metros cuadrados, pensada para respaldar cerca de 1 gigavatio de capacidad de cómputo orbital anual hacia fines de 2027. Sin embargo, el ritmo de estas destrucciones controladas ha comenzado a generar preocupación entre investigadores, quienes piden mayor estudio sobre el posible impacto atmosférico de estas reentradas repetidas, en un contexto donde los satélites han estado históricamente exentos de revisiones ambientales por parte de la FCC.