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La Estrella de la Muerte tiene un océano interno

En la mitología griega, Mimas es un hijo gigante de Gea, la Madre Tierra, pero en el espacio es una luna interior del planeta Saturno, que fue descubierta en 1789 por William Herschel y que es denominada coloquialmente como la Estrella de la Muerte por su similitud con la base imperial de Star Wars.

Una investigación reciente de científicos del Southwest Research Institute, tras visualizaciones hechas por la sonda Cassini de la NASA, indicaría que este satélite natural tiene un océano interno.

La Luna de Saturno Mimas en dos ángulos de cámara

Esto en contraposición con las afirmaciones de que Mimas es un satélite inerte congelado, y lo acercaría más a las lunas Europa, Titán y Encélado, que tienen agua debajo del hielo rocoso de su superficie.

La doctora Alyssa Rhoden, especialista en geofísica de satélites helados, fue una de las que participó en esta investigación sobre la Estrella de la Muerte.

“Si Mimas tiene un océano, representa una nueva clase de mundos oceánicos pequeños y ‘sigilosos’ con superficies que no traicionan la existencia del océano”, sostuvo la especialista.

Esto abre las posibilidades de encontrar otros sistemas habitables, eso tras la investigación del fenómeno de mareas internas, y además el estudio del flujo de calor en la superficie de Mimas, algo que se podría estudiar en el sobrevuelo que la nave espacial Juno pretende hacer en Europa, la luna de Júpiter.

“Aunque nuestros resultados respaldan un océano actual dentro de Mimas, es un desafío reconocer las características orbitales y geológicas de la luna con nuestra comprensión actual de su evolución térmico-orbital. Evaluar el estado de Mimas como luna oceánica sería un punto de referencia para los modelos de su formación y evolución. Esto nos ayudaría a comprender mejor los anillos de Saturno y las lunas de tamaño medio, así como la prevalencia de lunas oceánicas potencialmente habitables, particularmente en Urano. Mimas es un objetivo convincente para continuar la investigación”, concluyó Rhoden, colíder de la Red de Coordinación de Investigación de la Nasa para los Mundos Oceánicos.

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