Así es como Lamborghini da vida a su nuevo SUV Urus

Vivimos en una época en la cual un SUV nuevo sale al mercado —al menos— cada mes. Entonces, ¿por qué este Lamborghini Urus 2019 debiera ser especial? Para averiguarlo y conocer a algunos de los hombres y mujeres que lo hicieron posible, nos aventuramos en lo más profundo de la histórica sede de la compañía en Sant’Agata Bolognese, Italia.

Un Supercarro de cuatro puertas y todos terreno

“El Urus es un súper SUV, ya que es un automóvil súper deportivo en una configuración diferente”, dijo el jefe de la compañía, Stefano Domenicali, pletórico de orgullo Añadió que la compañía decidió volver al segmento SUV sólo después de escuchar muy atentamente a sus clientes.

Sucede que muy pocos propietarios de Lamborghini manejan sus autos a diario.

Sucede que muy pocos propietarios de Lamborghini manejan sus autos a diario, y la abrumadora mayoría de ellos tienen en sus plazas de estacionamiento —además de un Lambo—algún SUV de lujo, como un Bentley Bentayga, un Mercedes-Benz Clase G o un Land Rover Range Rover. La mayoría de estos clientes aseguró que comprarían un SUV Lamborghini en un abrir y cerrar de ojos si pudieran. Entonces, ¿por qué no capitalizar esa demanda?

La fiebre SUV no es nueva. El proyecto Urus comenzó hace cinco años, poco antes de que Lamborghini presentara el concept car homónimo en la edición 2012 del Beijing Auto Show. Fue idea del ex CEO de la compañía, Stephen Winkelmann, el brillante ejecutivo que se merece buena parte del mérito de haber cambiado la marca después de que se convirtiera en una de las joyas de la corona de Audi. Winkelmann —que ahora lidera Bugatti— también jugó un papel clave en la decisión de mantener la producción del Urus en Italia en lugar de enviarla al extranjero, probablemente a Bratislava, Eslovaquia, donde la compañía hermana Porsche fabrica su Cayenne.

Es esta idea del “conductor diario” la que alejó a Lamborghini de los fantásticos motores de 10 y 12 cilindros de aspiración natural que mueven sus coupés y roadsters. En cambio, el Urus se destaca por ser el primer Lamborghini con turbocompresor. La potencia la saca de un V8 de 4.0 litros que bombea 650 caballos de fuerza y ​​627 libras-pie de torsión a las cuatro ruedas a través de una transmisión automática de ocho velocidades. Tiene la potencia suficiente para hacerlo pasar de 0 a 60 mph en 3.6 segundos, y alcanzar después una velocidad máxima de 190 mph.

Del bosquejo en papel a la lámina de metal

El proceso que culminó en el debut de Urus fue largo y un poco inusual. Se debe recordar que Lamborghini sigue siendo una “empresa pequeña”, a varias millas de la “industria automotriz”. Su equipo de diseño incluye alrededor de 30 estilistas, un número bajo (bajísimo) según los estándares de la industria. Todos ellos se expresan con un lápiz y un papel, y crean una representación 3D en una computadora. Desde el primer momento, sabían que el Urus tenía que verse completamente diferente al musculoso LM 002, que hizo su debut en 1986.

“Cuando pasa un Lamborghini por delante tuyo, no es necesario que se lea el nombre ni se vea el logotipo: sabes inmediatamente por el diseño y el sonido que es un Lamborghini. Esto es vital para el éxito de nuestros autos”, explicó Domenicali. El equipo dirigido por el estilista jefe Mitja Borkert aplica cuidadosamente esta seña de identidad a los Urus.

Las preguntas sobre dónde —y, sobre todo, cómo— fabricar el Urus no fueron fáciles de responder. Incluso después de que Lamborghini decidiera mantener la producción en su país de origen, se enfrentó al dilema de dónde en concreto. No tenía suficiente capacidad adicional en su fábrica original, eso quedó claro desde el primer momento. Se decidió duplicar su espacio de fabricación existente. La elección tiene sentido; después de todo, el Urus duplicará —con el tiempo— las ventas anuales de la marca. Es un hito importante en la historia de la compañía.

Domenicali explicó que los métodos de planificación tradicionales no se podían usar con tan poco tiempo, por lo que el equipo a cargo del proyecto confió en la tecnología de realidad virtual para hacerse una idea básica de cómo se vería (y cómo no se vería) la fábrica ampliada. 600 empresas representadas por 3,600 empleados se unieron para construir la planta desde cero en un tiempo récord.

Actualmente, la parte histórica de la fábrica produce 18 ejemplares del Huracán y del Aventador diariamente, los que sumaron exactamente 3,457 automóviles el año pasado, un récord histórico para la empresa. La extensión inaugurada hace solo unos meses generará aproximadamente 23 unidades de Urus a diario, cinco días a la semana. Lamborghini nos dijo que la clave para alcanzar este número era poner un enfoque sin precedentes en la flexibilidad, la digitalización y la interacción hombre-máquina.

 No te creerías la cantidad de atención al detalle que se necesita para fabricar cualquier modelo.

Lleva aproximadamente un día construir un Urus, y un software avanzado supervisa cada parte del proceso de producción para seguir el progreso y los errores. Es similar al software utilizado por compañías aeroespaciales como Airbus. Esto es importante, y no solo porque el Urus sea el primer modelo de cuatro puertas y cuatro asientos de la compañía en la memoria reciente.

También se ofrece con algunas de las opciones existentes en los otros modelos de la marca, como molduras de madera real en el tablero y en los paneles de las puertas. Los robots ayudan cuando es necesario (por ejemplo, para aplicar el pegamento que asegura el parabrisas al cuerpo), pero no reemplazan a los humanos.

El toque final

Hombres y mujeres jugarán un papel central en la producción de Lamborghini en el futuro previsible. No te creerías la cantidad de atención al detalle que se necesita para fabricar cualquier modelo que se considere digno del emblema del Toro Salvaje. Incluso la biología se tiene en cuenta en el proceso de producción.

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La compañía nos dijo que compra cuero de vacas nativas del norte de Europa o de los Alpes italianos porque hay menos mosquitos en esas regiones, lo que significa menos picaduras y, en última instancia, menos imperfecciones. Cada pulgada cuadrada del material pasa por un riguroso proceso de selección, y el cuero que se daña de alguna manera termina siendo reciclado.

Los trabajadores ponen a prueba cada Urus antes de firmar la autorización para salir de la fábrica. El modelo se prueba a aproximadamente 85 mph para asegurar que el motor V8, la transmisión automática de ocho velocidades y los frenos colosales funcionan como es debido. Si todo sale bien —y normalmente es lo que sucede— el Urus se embarca en una prueba real por las carreteras panorámicas que rodean la fábrica. Así es como Lamborghini prueba cada auto que construye desde sus comienzos en 1963.

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Después del corto viaje por carretera, el Urus está listo para entrar en la fase final del proceso de producción.

Cada modelo de Lamborghini pasa por un departamento de acabado completamente nuevo, donde trabajadores altamente cualificados examinan cada automóvil desde todos los ángulos para identificar los arañazos y otras imperfecciones que a veces ocurren durante la producción o las pruebas. Por ejemplo, los empleados disparan agua en áreas específicas del automóvil para garantizar que la humedad no se filtre en la cabina. Cualquier imperfección encontrada se arregla rápidamente.

Es una gran inversión en términos de dinero, tiempo y personal, pero es necesario garantizar que Lamborghini mantenga su alto nivel de calidad por la cual es conocido. Si todo sale según lo planeado, la compañía fabricará y venderá al menos 7,000 automóviles en 2019. No es desalentador: es estimulante. La emoción detrás de las paredes de la fábrica es palpable.

“Este es un punto sin retorno. Es un nuevo comienzo para nosotros “, señaló Domenicali con cautela. “En términos de crecimiento, en términos de dimensión, en términos de presencia de nuestra marca en este sector de la industria automotriz. También es un gran desafío “, agregó.

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