Buscar vida extraterrestre con el rastro de la contaminación

Un estudio realizado por científicos de la NASA propone buscar vida extraterrestre siguiendo un residuo contaminante generado por la actividad industrial.

Jan Skowron / Observatorio Astronómico, Universidad de Varsovia

Ravi Kopparapu, investigador del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, propone este novedoso esquema para la búsqueda de vida en otros mundos en un artículo publicado en el Astrophysical Journal, en el que detalla que en la Tierra, la gran mayoría de las emisiones de dióxido de nitrógeno provienen de la quema de combustibles fósiles, una actividad exclusiva de los seres humanos.

“La observación de dióxido de nitrógeno en un planeta con características habitables podría indicar potencialmente la presencia de una civilización industrializada”, dijo el investigador.

Actualmente, para la búsqueda de vida en otros mundos los científicos calibran los telescopios para detectar gases como oxígeno y metano en la atmósfera. Kopparapu plantea que ajustarlos para detectar señales de dióxido de nitrógeno —un residuo generado en cualquier proceso de combustión— sería un indicador posiblemente fiable sobre la presencia de vida tecnologizada.

Sin embargo, dado que la presencia de este gas solo es observable en la atmósfera baja, detectarlo requeriría de telescopios increíblemente potentes que aún no existen. Ante esta limitación, los investigadores propusieron un modelo informático que predice si una señal de luz es producto de la emisión de una cantidad de dióxido de nitrógeno atribuible a una actividad industrializada.

El modelo sugiere que unas 400 horas de observación mediante algunos de los telescopios más potentes de la actualidad podrían ser suficientes para captar una posible señal de vida.

Los científicos señalan que, aunque la cantidad de tiempo es considerable, las observaciones de campo profundo del telescopio Hubble requirieron una inversión de tiempo similar.

También aclaran que el modelo planteado podría arrojar señales erróneas. “Se necesitará trabajo futuro para asegurar la confianza en distinguir los verdaderos de los falsos positivos”, señalaron.

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