Exempleada acusa a Facebook: tengo las manos manchadas de sangre

Facebook habría ignorado o tardado en actuar ante la evidencia de que cuentas falsas estaban socavando elecciones y asuntos políticos en todo el mundo.

Así lo reveló un memorando enviado por una empleada recientemente despedida de la red social y que publicó BuzzFeed News.

El documento de 6,600 palabras, escrito por la excientífica de datos de Facebook Sophie Zhang, está lleno de ejemplos concretos de jefes de gobierno y partidos políticos de países como Azerbaiyán y Honduras, que estarían utilizando cuentas falsas o tergiversando para influir en la opinión pública.

Según la exfuncionaria, en naciones como India, Ucrania, España, Brasil, Bolivia y Ecuador encontró evidencia de campañas coordinadas para impulsar u obstaculizar los resultados o a candidatos políticos, aunque no siempre concluyó quién estaba detrás de ellas.

Glen Carrie/Unsplash

“En los tres años que pasé en Facebook, encontré múltiples intentos descarados de gobiernos extranjeros de abusar de nuestra plataforma a gran escala para engañar a su propia ciudadanía y que en múltiples ocasiones provocaron noticias”, escribió Zhang.

En su perfil de LinkedIn, señaló que “trabajó como científica de datos para el equipo de interacción falsa del sitio de Facebook” y que se ocupó de “bots que influyen en las elecciones”.

Incluso se confiesa: “Personalmente, tomé decisiones sin supervisión que afectaron a los presidentes de algunas naciones, y tomé medidas para hacer cumplir la ley contra tantos políticos prominentes a nivel mundial que perdí la cuenta”.

El memo es un relato condenatorio de los fracasos de la plataforma en el ámbito de la manipulación política. Es la historia de Facebook renunciando a la responsabilidad de controlar las actividades malignas en su plataforma que podrían afectar el destino político de naciones fuera de Estados Unidos o Europa Occidental.

También es la historia de una empleada subalterna que puede ejercer extraordinarios poderes y afectar a millones de personas sin ningún apoyo institucional real.

“Sé que ya tengo las manos manchadas de sangre”, concluyó Zhang.

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