En una reciente entrevista con el comentarista de derecha Benny Johnson, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, volvió a alimentar el debate en torno a los fenómenos aéreos no identificados al afirmar que los OVNIs no serían naves de otros planetas, sino “demonios”. Vance reconoció que llegó a la Casa Blanca “obsesionado” con los archivos sobre OVNIs y prometió que, antes de que termine su mandato, intentará llegar “al fondo” de lo que sabe el gobierno sobre estos fenómenos.
Consultado directamente sobre si tenía previsto liberar los expedientes oficiales, Vance respondió que el equipo de la administración está “trabajando en eso” y recordó que el presidente Donald Trump ya había anunciado en febrero su intención de ordenar a las agencias federales la desclasificación de documentos relativos a vida extraterrestre, OVNIs y fenómenos aéreos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés). Ese anuncio buscaba canalizar el creciente interés público tras comentarios del expresidente Barack Obama, quien dijo que “las probabilidades de que haya vida ahí fuera son buenas”, aunque aclaró que no vio evidencias de visitas alienígenas durante su gobierno.
«Estamos trabajando en ello», respondió Vance. «Es curioso, cuando llegué estaba obsesionado con los archivos de ovnis y luego empiezas a preocuparte mucho por la economía, la seguridad nacional y cosas así. Pero aún me quedan tres años como vicepresidente. Voy a llegar al fondo de los archivos OVNI.»
Lo más llamativo del diálogo con Johnson fue la explicación teológica de Vance. El vicepresidente afirmó que, cuando escucha relatos sobre sucesos “extra-naturales”, su marco de referencia no es la ciencia ficción, sino la visión cristiana de un mundo donde coexisten el bien y el mal. “No creo que sean aliens, creo que son demonios”, insistió, antes de citar la vieja idea de que uno de los grandes trucos del diablo sería convencer a la gente de que no existe.
«Quiero decir, todas las grandes religiones del mundo, incluido el cristianismo, la que yo creo, han entendido que hay cosas extrañas ahí fuera y cosas que son muy difíciles de explicar», dijo Vance. «Y naturalmente pienso, cuando oigo hablar de fenómenos extranaturales, ahí es donde voy, a la comprensión cristiana de que, ya sabes, hay mucho bien ahí fuera, pero también algo de maldad.»
«Creo que uno de los grandes trucos del Diablo es convencer a la gente de que nunca existió.»
Las declaraciones encajan con la biografía del propio Vance, que se convirtió al catolicismo en la adultez y ha hecho de su fe un elemento central de su identidad política. Al mismo tiempo, reactivan discusiones sobre hasta qué punto la administración cumplirá de verdad la promesa de transparencia en torno a los programas de investigación de UAP, un terreno que mezcla seguridad nacional, presión de grupos ufológicos y una creciente demanda ciudadana de acceso a archivos históricos. En paralelo, el Pentágono mantiene oficinas dedicadas a catalogar e investigar estos incidentes, que hasta ahora no han arrojado pruebas concluyentes de visitas extraterrestres, pese a alimentar la imaginación del público y, ahora también, el discurso espiritual de la Casa Blanca.