Nueva edición de la World Solar Challenge en Australia

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Estar encerrado dentro de uno de los carros que compiten en el World Solar Challenge de Australia —desde Darwin a Adelaida— parece una experiencia más bien incómoda para ir tras el volante. Sólo imagínalo: los conductores tienen que ser sacados del vehículo por una pequeña grúa, una vez cruzada la línea de meta.

Pero la cosa sigue. El trigésimo aniversario de la carrera de 1,860 millas dio el pistoletazo inicial el pasado domingo 8 de octubre con 42 vehículos de 40 países cargados de paneles solares, los cuales se lanzan a la carretera en tres clases diferentes de vehículos.

La categoría Challenger tiende a atraer sobre sí la mayor atención, gracias a los diseños llamativos de sus carros, los cuales incluso les permiten alcanzar velocidades de poco más de 60 mph —¡ojo!—utilizando sólo el poder del sol.

Este año los organizadores de la carrera decidieron hacer las cosas un poco más difíciles para los diseñadores e ingenieros que crean estos carros, disminuyendo la extensión del área permitida para ubicar las placas solares en cada vehículo.

El favorito para cruzar primero la línea de meta es el Nuna9 del equipo holandés Nuon Solar Team, que apunta seriamente su octava victoria en este World Solar Cahllenge. El equipo dice que ha modificado el diseño del Nuna9 para el evento de este año mediante la eliminación de la nariz del carro, reduciendo así la resistencia aerodinámica.

“Con éxitos que hemos obtenido en participaciones anteriores, cada año se nos va haciendo más difícil conseguir un buen resultado”, dijo el vocero del equipo. “Esto significa que nuestros estudiantes tienen que ser más innovadores cada año”.

La participación estadounidense incluye al carro solar Sundae, de la Universidad de Stanford. El equipo dijo que su diseño tiene como objetivo “la fiabilidad y la seguridad… en lugar de centrarse principalmente en la velocidad, prestando especial atención al manejo del carro cuando esto sea posible”, y añadieron que la carrera “es una oportunidad única de manejar nuestro vehículo de la manera más intensa posible, probando su rendimiento y a nuestro equipo al mismo tiempo”.

Los competidores de la clase Challenger luchan por alcanzar el mejor tiempo posible, tiempo que fue en su día marcado por un equipo japonés de la Universidad de Tokai, que cruzó la línea con un tiempo de conducción de 29 horas y 49 minutos en 2009.

Además de la clase Challenger, existe la categoría Cruiser, la cual se centra más en los diseños prácticos, y además incluye dos asientos dentro del carro. Por su parte, la clase de Adventure comprende autos de carreras anteriores, y hasta permite incluir aquellos que no cumplen con los requisitos para las otras dos categorías.

Los vehículos, que hacen varias paradas a lo largo del esteril e inhóspito Outback australiano, esperan cruzar la línea de meta en Adelaide el próximo jueves 12 de octubre.

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