¿No debería ser la realidad virtual inalámbrica?

La realidad virtual ha llegado para quedarse, pero su adopción llevará mucho más tiempo. Eso sí, hemos visto los primeros signos de expansión con algunos dispositivos de alta capacidad, como el HTC Vive y el Oculus Rift.

Sin embargo, los dispositivos Gear VR de Samsung y el Google Cardboard son los más comunes del mundo.

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Lo que puede pasar en un futuro próximo con la realidad virtual es lo mismo que ha pasado con las consolas y los teléfonos. Primero requerían de cables, pero después estos servicios pasaron a ser inalámbricos, permitiendo una mayor movilidad y libertad. De manera que, aunque ahora podamos usar los dispositivos VR en nuestros hogares, es necesario ir mucho más lejos. Hoy en día, los mejores dispositivos VR son un costoso y confuso conjunto de cables, limitando su alcance y, lo que es más importante, resultando difíciles de entender. La ventaja de la tecnología inalámbrica no es sólo la libertad, sino también la facilidad de uso.

Es más, TPCast ya ha mostrado capacidades inalámbricas con el HTC Vive, usando un sistema que se mostró en el CES. Y Oculus tiene un prototipo de trabajo que nos liberará de los cables por completo. Con el lanzamiento de los primeros kits este año, y las sugerencias de la próxima generación del Rift, el futuro de la realidad virtual inalámbrica parece estar a la vuelta de la esquina.

Porque no tener que preocuparse por un cable mejora la inmersión. No obstante, para algunos usuarios, se puede tratar de un aspecto secundario, aunque un dispositivo inalámbrico es mucho más fácil de usar. Ya no es necesario estar a una cierta distancia del PC, no  necesitas preocuparte de mantener el cable detrás de ti o de que esté alrededor de sus pies. Tampoco hay que preocuparse de si se tienen suficientes puertos USB en el PC o dónde deben estar conectados. Además, el funcionamiento inalámbrico también facilita que otras personas, animales o niños se muevan en el mismo espacio que el usuario.

Aunque puedan parecen consideraciones menores, en comparación con los monumentales saltos hechos por la realidad virtual en los últimos años, son exactamente el tipo de consideraciones que tendrán en cuenta mucho usuarios. Eso sí, los beneficios de la tecnología inalámbrica sólo aumentarán a medida que avancemos con la tecnología. De manera que, cuando se combine la conectividad inalámbrica con otras tecnologías, el potencial de los entornos de VR aumentará.

Sin embargo, habrá que ser pacientes. Los teléfonos inteligentes, o sus primeras versiones, así como los asistentes digitales personales (PDA) estuvieron presentes durante más una década antes de que se convirtieran en una pieza principal de la tecnología que hoy en día casi todo el mundo posee. Y cabe recordar que se necesitaron teléfonos más pequeños, pantallas más brillantes y  baterías con una vida más larga y un software evolucionado antes de que la gente entendiera el beneficio que suponía llevar un poderoso ordenador en el bolsillo. Y, quizás lo más importante, la conectividad inalámbrica.

Así, las funciones de un PDA sólo se volvieron atractivas para todos cuando estuvieron disponibles para usar de forma inalámbrica, desde cualquier lugar, a través de una red. Y con la realidad virtual pasará lo mismo. Necesitamos el software, la infraestructura, el soporte y, lo más importante, la conectividad inalámbrica. La realidad virtual debe ser fácil y estar instantáneamente disponible para su uso.