Las mejores bandas sonoras de videojuegos de todos los tiempos

Los gráficos en los videojuegos han mejorado notablemente en las últimas décadas, con personajes y entornos que se acercan cada vez más a la realidad. Esto puede hacer que los gráficos de los juegos antiguos para consolas como Nintendo o PlayStation 1 se vean bastante mediocres. Sin embargo, las bandas sonoras originales de los videojuegos pueden sobrevivir mucho después de que sus juegos no se sigan reproduciendo.

Si bien las bandas sonoras de los juegos han evolucionado para usar con frecuencia orquestas y coros con los que dar una atmósfera más dramática, hay clásicos míticos de los años 80 y 90 que son igual de entretenidos y pegadizos, y esto a pesar de haber sido generados con bits limitados y audios sintetizados.

Super Mario Bros. (1985)

Cuando escuchas la frase “música de videojuegos” es muy probable que la melodía de apertura de Super Mario Bros. Original comience a sonar en tu cabeza. Caprichosa, animada y con un tempo perfecto para que sigas avanzando, la música se adapta perfectamente a los efectos de sonido que se producen cuando Mario salta en el aire, rompe bloques y se deforma. Cuando te diriges a zonas oscuras, el volumen baja y la música cambia a un ritmo minimalista que señala el peligro que se avecina.

Mega Man 2 (1988)

Los juegos de Mega Man son muy difíciles, pero no hace falta coger un mando para afirmar que Mega Man 2 será implacable solo por su banda sonora. La canción de cada etapa es un sprint vertiginoso que genera ansiedad. Te costará seguir el ritmo, ya que incluso las melodías más lentas del juego siguen siendo más rápidas que la mayoría de la música de los juegos para NES.

Super Castlevania IV (1991)

La Super Nintendo fue capaz de ofrecer un audio con una calidad muy superior a lo que escuchamos en la Nintendo Entertainment System original, o incluso en la Sega Genesis. El Super Castlevania IV podría ser sin duda, el mejor ejemplo de lo que podía darnos esta consola. Combinando el sonido de órganos estridentes del horror gótico con el ritmo chiptune que los fans de Castlevania esperaban, la banda sonora a menudo eclipsaba las imágenes del juego, que siguen siendo igual de hermosas aun 25 años después del lanzamiento del título.

Chrono Trigger (1995)

La obra maestra de Square Enix, Chrono Trigger, ha resistido con creces el paso del tiempo. Tanto es así que algunos lo consideran el mejor juego de rol jamás concebido debido a su compleja historia, sus mecánicas de batalla perfeccionadas, el diseño característico de Akira Toriyama y por supuesto, la hermosa banda sonora de ​​Yasunori Mitsuda. La pantalla de inicio comienza con una melodía suave y odiosa que nos hace de preludio para una música más grandilocuente. Pero esto no es todo, ya que, en el transcurso de la aventura de Chrono, escuchamos una amplia variedad de música. “The frog theme” por ejemplo, es tan estoico como el protagonista del juego, pero a la vez con un trasfondo trágico.

Star Fox 64 (1997)

La obra que nació de la unión entre el gran subestimado Hajime Wakai (Pikmin, Wind Waker, F-Zero X) y el legendario Koji Kondo, es la OST de Star Fox 64. Se trata de una banda sonora operística y espacial que es al mismo tiempo grandilocuente y dramática. Y es que esta pieza agrega drama a lo que podría haber sido un simple juego de arcade protagonizado por animales que hablan. Teniendo en cuenta que cada jugada dura solo una hora, la música pegadiza hace que volver a jugar el juego sea todo un placer.

The Legend of Zelda: Ocarina of Time (1998)

The Legend of Zelda: Ocarina of Time ha sido considerado en numerosas ocasiones como uno de los mejores videojuegos jamás creados. Aunque esa condecoración proviene en gran medida de su fantástico diseño y de su historia de viajes en el tiempo, sería todo un crimen descartar la contribución del compositor Koji Kondo al éxito del título. Desde el momento en que Link se despierta de niño y comienza a caminar por el bosque de Kokiri, la música suave y relajante se encarga de crear el ambiente.

Al ritmo de una ocarina, el juego devuelve la vida a algunos de los temas más icónicos de la serie: los temas de Zelda, Epona y Saria no solo resisten al paso del tiempo, sino que también juegan roles importantes en el juego a medida que avanzas por las mazmorras o navegas por Lost Woods. El tema de Ganondorf también retrata a la perfección el peligro amenazante del villano que reaparece en varias secuelas.

Tony Hawk’s Pro Skater (1999)

El punk rock y el skate crecieron juntos y gracias a este juego estilos musicales como el punk o el ska ganaron una nueva audiencia y popularidad. Con melodías de bandas aclamadas como Suicide Machines, Dead Kennedys o The Vandals, el juego contaba con la banda sonora perfecta para escuchar durante horas mientras intentabas dominar tu “McTwist” o replicar el 900 que viste al Sr. Hawk por televisión. Concretamente, una canción ha llegado a representar la huella cultural de la franquicia THPS más que cualquier otra: la pista de la banda de ska Goldfinger, Superman. Este tema es tan optimista y pegadizo que es prácticamente imposible enfadarse cuando lo estás escuchando. Los otros juegos de la franquicia cuentan con bandas sonoras fuertes, pero sin Superman parece que a todos les faltase algo.

Halo 2 (2004)

Halo original nos presentó el tema característico de la franquicia, pero el tercer juego terminó con un número de piano emotivo que nos dio lo que creemos es el cierre definitivo para la historia de Master Chief. Sin embargo, ninguno de los dos se puede comparar con la guitarra eléctrica de Halo 2. Al principio del juego volvemos a encontrarnos con los mortales Hunters del Covenant, que suelen infundir miedo en nuestros corazones en el momento en que irrumpen en escena. Pero con el solo de guitarra de Steve Vai resonando en nuestros oídos, conseguimos la valentía necesaria para cargar contra ellos con nuestras armas. Cuando cambiamos de perspectiva y tomamos el control del Inquisidor, la música adquiere un tono de terror salpicado de momentos trágicos y oscuros que nos recuerdan la misión imposible que debemos completar.

Recomendaciones del editor