Colin Angle, el visionario que llevó el Roomba a más de 50 millones de hogares en el mundo, ha dado un nuevo paso en su carrera con el anuncio de su empresa Familiar Machines & Magic (FM&M). La compañía emergió del modo sigiloso con una propuesta ambiciosa: desarrollar una nueva categoría de inteligencia artificial física orientada al consumidor, fundamentada en la conexión emocional entre los seres humanos y las máquinas.
El concepto central de FM&M gira en torno a los llamados «Familiars»: robots físicamente encarnados, dotados de inteligencia artificial que les permite percibir su entorno, desarrollar una personalidad propia y adaptar sus comportamientos a partir de las interacciones cotidianas con las personas. A diferencia de los robots humanoides diseñados para entornos industriales, los Familiars están concebidos para integrarse de manera natural en la vida diaria, priorizando la interacción social sobre la ejecución de tareas.
«La próxima era de la robótica no se trata solo de destreza o forma humanoide: se trata de máquinas capaces de construir y mantener la conexión humana», dijo Colin Angle, cofundador y CEO de Familiar Machines & Magic. «Hoy, salimos del sigilo para compartir nuestra visión de sistemas que van más allá de la ejecución de tareas y se convierten en una parte natural de la vida diaria.»

El primer prototipo presentado públicamente es un robot cuadrúpedo con 23 grados de libertad, cubierto con una piel táctil personalizada, equipado con un sistema de visión, micrófonos y altavoces, y con capacidad de procesamiento en el dispositivo gracias a un modelo de IA multimodal optimizado para razonamiento social. Esta arquitectura edge AI reduce la latencia y protege la privacidad de los usuarios, al no depender de una conexión constante a servidores en la nube.
Angle presentó el primer Familiar en el evento Future of Everything del Wall Street Journal, acompañado de cofundadores con experiencia en iRobot, Amazon, MIT, Disney Research y Boston Dynamics. La empresa tiene oficinas en Boston, Los Ángeles y Hong Kong, lo que refleja sus ambiciones globales desde el primer día.

La visión de FM&M parte de una premisa que Angle ha defendido con convicción: las máquinas del futuro no serán aquellas que mejor ejecuten tareas, sino las que las personas elijan como parte de su vida. En ese sentido, la empresa no busca competir directamente con robots de trabajo pesado, sino abrir un mercado completamente distinto donde la tecnología se mida por su capacidad de generar vínculos duraderos y significativos con los seres humanos.