Las autoridades de San Francisco detuvieron a un joven de 20 años acusado de lanzar un cóctel Molotov contra la lujosa residencia del CEO de OpenAI, Sam Altman, en las primeras horas de este 10 de abril de 2026.
El incidente ocurrió alrededor de las 4:12 a.m. en el exclusivo barrio de Russian Hill, específicamente en el 950 de Lombard Street, donde el dispositivo incendiario dañó solo la puerta exterior metálica, sin causar heridos ni mayores estragos materiales. Minutos después, el sospechoso fue avistado amenazando la sede de OpenAI en Mission Bay, lo que facilitó su captura inmediata por parte de la policía.
OpenAI emitió un comunicado agradeciendo la rápida intervención policial y confirmando su colaboración en la pesquisa, aunque no se han formalizado cargos ni revelado la identidad del detenido. Fuentes como Wired y NBC News detallan que el agresor huyó a pie tras el lanzamiento, pero fue identificado por su descripción física en las cercanías de la oficina central de la compañía en la cuadra 1400 de la calle 3rd . Sam Altman, quien adquirió la propiedad por 27 millones de dólares en 2020 tras una remodelación controvertida que incluyó demoliciones de estructuras históricas, no ha comentado públicamente; se desconoce si él o su esposo, Oliver Mulherin, estaban en casa.
La portavoz de OpenAI, Kayla Wood, expresó a Wired: “Agradecemos profundamente la rápida respuesta del Departamento de Policía de San Francisco y el apoyo de la ciudad para garantizar la seguridad de nuestros empleados. El individuo se encuentra bajo custodia y estamos colaborando con las autoridades en la investigación”.
Este suceso no es aislado, ya que OpenAI ha enfrentado protestas y amenazas previas por preocupaciones éticas sobre la inteligencia artificial. En noviembre de 2025, cerraron temporalmente su oficina por alertas similares, y en febrero de ese año arrestaron manifestantes que bloquearon accesos . Expertos como Lee Edwards, de Root Ventures, atribuyen estos actos a la polarización alrededor de la IA, vista por algunos como amenaza existencial. La policía mantiene la investigación abierta, recomendando precauciones a empleados de la firma, cuya sede opera con normalidad pero con accesos restringidos.