Skip to main content

Millonarios lavan su imagen digital con empresas dedicadas

Qurium es una organización que entrega servicios de alojamiento web seguro a organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación independientes. Sin embargo, a comienzos de 2021 recibió un correo que supuestamente venía del departamento legal de la Comisión Europea.

En el correo, el “representante” de la comisión “Raúl Soto” exigía que Qurium tomara medidas sobre unos artículos publicados en The Elephant, un medio de Kenia al cual la organización le presta servicios de alojamiento web.

Estos artículos incluían una investigación sobre una presunta situación de corrupción, pero Soto no mencionó eso en los correos. En realidad, quería tomar acción porque el artículo supuestamente había violado el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea (GDPR), que regula la recopilación y el almacenamiento de datos personales en Europa.

Tras sospechar de la situación, Qurium realizó una breve investigación, y esta reveló que la dirección de dónde venía el correo no correspondía a la Comisión Europea realmente, sino de una oficina rentada en Bruselas.

Por otro lado, en una base de datos pública se descubrió que también les llegaron quejas a los buscadores de internet, casi al mismo tiempo en que Qurium recibió el confuso correo. El asunto era similar: señalaban que el artículo de The Elephant era plagiado y pedían que se eliminara y desindexara, así no aparecería en las primeras páginas de resultados de los buscadores.

Qurium rastreó el dominio utilizado en el correo que recibió y de esa manera llegó a una empresa de gestión de reputación llamada Eliminalia, con sede en Barcelona y Kiev. Esta fue registrada en 2013 por un empresario español llamado Diego “Dídac” Sánchez.

Como sugiere su nombre, la compañía se especializa en eliminar información de internet: garantiza la desaparición a petición de cualquier enlace o vínculo a sitios web donde aparezca el nombre del cliente. Pero el caso de Eliminalia y la limpieza de información puede ser uno de miles.

Distintos rostros en una cuadrícula y al medio, aparece una sombra y unos signos de interrogación.

El sitio Rest of World pudo acceder a unos documentos que revelan datos sobre cómo funciona la industria de gestión de reputaciones, es decir, cómo estas empresas usan reclamos de derechos de autor y avisos legales falsos para sacar de internet ciertos artículos, en específico, aquellos que vinculan a sus clientes con acusaciones de corrupción, evasión de impuestos y tráfico de drogas.

Los documentos obtenidos parecen ser originados en Eliminalia debido a los datos de contacto, referencias a sus políticas internas y una serie de datos y archivos relacionados. Asimismo, Rest of World habló con varias organizaciones y personas que administraban los sitios web mencionados en los documentos, quienes confirmaron que habían sido abordados con quejas de empleados de Eliminalia o de personas vinculadas a la compañía.

La investigación de Qurium indica cómo Eliminalia intenta corroborar sus quejas en el marco de la Ley de Derechos de Autor de la Era Digital (DMCA). Para respaldar las afirmaciones de plagio contra The Elephant, Qurium descubrió que el artículo en cuestión fue copiado y pegado en varios sitios web diferentes, todos con dominios que los hacían lucir como medios de comunicación africanos. Luego, a los artículos duplicados les fijaron fechas de publicación anteriores al original.

John Githongo, un activista anticorrupción y editor de The Elephant, dijo: “Básicamente, son extorsionadores que pretenden usar las leyes estadounidenses y europeas para que dejes de publicar”.

Los sitios web estaban alojados en los servidores de una empresa llamada World Intelligence Limited, con sede en Mánchester, Reino Unido. Companies House, el registro de compañías británico, nombra a Diego Sánchez como el propietario único de World Intelligence Limited.

Los documentos también revelaron una lista de los clientes de Eliminalia, aunque no se sabe si están todos incluidos en ella. De cualquier manera, contiene nombres de personas y compañías de Latinoamérica, Europa, Oriente Medio y África.

Entre los miles de nombres que aparecen como clientes está “Miguel Octavio Vargas Maldonado”, en aparente referencia al exministro de Relaciones Exteriores de República Dominicana, quien sale en artículos referentes a sus prácticas de recaudación de fondos políticas.

También está “José Antonio Gordo Valero”, involucrado en un esquema piramidal ilícito y el colapso de la criptomoneda OneCoin en Argentina, además de personas de todo el mundo acusadas de corrupción que, por lo visto, buscaban borrar información comprometedora de internet.

De la misma manera, algunas de las personas que aparecen en los documentos aparentemente querían que se eliminaran videos explícitos de sitios web pornográficos, aunque la mayoría de la lista son políticos y empresarios que querían echar abajo artículos que los investigaban. Son 17,000 URL que fueron el objetivo de los clientes de Eliminalia entre 2015 y 2019.

Un acuerdo de contratación de Eliminalia de 2021, documento revisado por Rest of World, muestra que la empresa cobró 2,500 euros ($2,800 dólares) por la eliminación o desindexación de cada enlace. Por otro lado, en una entrevista de 2016, Sánchez dijo que su compañía cobra a algunos clientes y negocios de alto perfil una tarifa prémium de alrededor de $20,000–$30,000 dólares.

Varios de los clientes mencionados en los documentos parecen haber utilizado el servicio con la intención de reducir el daño a su reputación a causa de la publicación Panama Papers, que expusieron el uso generalizado de los centros financieros extraterritoriales por parte de políticos y figuras públicas de todo el mundo.

La jugada solo demuestra que empresas como Eliminalia son un mecanismo para que las personas más millonarias y poderosas del planeta controlen la información que se encuentra en internet a su antojo.

Recomendaciones del editor