La tecnología que dejó al desnudo al temible kraken

Las antiguas leyendas de piratas hablaban de criaturas extraordinarias que vivían en los confines de los océanos. Animales de fábula que hundían barcos y acechaban por las noches a la tripulación. De esa mitología desciende el kraken, un calamar gigante que arrasaba con todo a su paso.

Lo cierto es que el avance de la modernidad desmintió la existencia de este “monstruo”, pero mantuvo la investigación del calamar gigante (Architeuthis dux) en las profundidades abisales.

Por eso, la Asociación de Investigación y Conservación oceánica debió extremar recursos tecnológicos para lograr grabar en su hábitat natural al cefalópodo.

La doctora Edith Widder encabeza los estudios de este animal que puede medir hasta 14 metros sin columna vertebral y que vive a más de 400 metros de profundidad con muy poca luz.

Kraken

Cómo grabar al kraken

Para lograr el objetivo de grabar al “kraken” y poder obtener registros para su posterior estudio, la doctora Widder y su equipo crearon una cámara que fuera imperceptible para la criatura.

“Widder utilizó luces color rojo oscuro en lugar de las luces blancas brillantes convencionales que la mayoría de los submarinos de aguas profundas o cámaras submarinas utilizan para perforar la oscuridad inquieta. Como la mayoría de los calamares son incapaces de ver la luz roja, estas cámaras serían, por lo tanto, casi invisibles para cualquier calamar cercano”, comenta el sitio Phys.org.

El equipo de la doctora Widder construyó un señuelo especial para la cámara, llamado E-Jelly, que imitaba la bioluminiscencia de una medusa de aguas profundas, un bocado irresistible para los calamares gigantes.

Lo más valioso es que esta combinación de luces color rojo oscuro, más el señuelo, abren la posibilidad de obtener más registros de este animal en su desarrollo cotidiano, lo que incrementará los datos y estudios que se puedan extraer para investigaciones futuras.

Así lo cree el doctor Nathan Robinson, investigador adjunto del Instituto Cabo Eleuthera y autor principal de este estudio: “Sin esta información, el futuro de estas especies enigmáticas seguirá siendo incierto”.

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