El juicio que enfrenta a Elon Musk con OpenAI y su director ejecutivo Sam Altman entró en su primera semana con declaraciones explosivas y un momento incómodo que sus detractores no tardaron en aprovechar. El martes 29 de abril de 2026, Musk testificó ante un tribunal federal en Oakland, California, y no escatimó palabras al describir cómo vivió la transformación de la empresa que él mismo ayudó a fundar.
«Les di 38 millones de dólares en financiamiento que usaron para crear una empresa con fines de lucro valorada en 852.000 millones. Literalmente fui un tonto«, declaró Musk ante el jurado. Según el empresario, la transición de OpenAI desde una organización sin fines de lucro hacia un modelo comercial —respaldado masivamente por Microsoft— constituye una traición directa a los principios fundacionales de la empresa y, más grave aún, un riesgo existencial para la humanidad. Musk comparó el escenario con la película Terminator y advirtió que permitir que una sola corporación controle la «superinteligencia digital» es una receta para el desastre.
Sin embargo, durante el contrainterrogatorio, el abogado principal de OpenAI, William Savitt, le preguntó a Musk si estaba familiarizado con los safety cards, estándares de divulgación ampliamente utilizados en la industria de la IA para documentar cómo se entrenó un modelo, qué sesgos puede tener y qué pruebas de estrés se le aplicaron. Musk respondió que no estaba seguro de qué eran, según reportó The Washington Post. El tropiezo le dio a la defensa de OpenAI un argumento contundente: que las preocupaciones del empresario obedecen más a una disputa personal que a un conocimiento técnico genuino sobre seguridad en IA.
OpenAI, por su parte, contraatacó publicando correos electrónicos de 2018 en los que el propio Musk proponía «vincular» a la empresa con Tesla como su «vaca lechera», y donde aparecía acordando que, a medida que avanzaran hacia la IA general, tendría sentido «ser menos abiertos», en aparente contradicción con sus argumentos actuales.
El juicio, que se estima durará cuatro semanas en total, podría tener implicaciones profundas para la regulación global de la IA. Musk solicita 134.000 millones de dólares en daños y exige la destitución inmediata de Altman. Satya Nadella, CEO de Microsoft, también está citado a declarar en los próximos días.