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¿Le robaron su vida y la convirtieron en meme? El artista que demandó a una IA

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Gato meme
DTES

Un cómic nacido de la timidez y el miedo a perder oportunidades se transformó en uno de los memes más compartidos de Internet. Hoy, su creador enfrenta en tribunales a una plataforma de inteligencia artificial que, según él, convirtió su experiencia más íntima en una máquina de generar publicidad sin pedirle permiso.

Un dibujo personal que se volvió viral

En 2017, el artista y creador digital filipino Elmer Saflor, conocido como «Superelmer», publicó «Running Away Balloon», un cómic en el que un hombre intenta alcanzar un globo amarillo con la palabra «oportunidades» mientras una criatura rosa —que simboliza la vergüenza— lo retiene. La pieza, inspirada en su propia experiencia de vida, terminó convertida en meme global, usada por millones de personas para bromear sobre sus propios fracasos y bloqueos personales.

Ese éxito orgánico, sin embargo, se volvió en su contra. Según la demanda presentada este mes, Memes Apps, LLC —la empresa detrás de las plataformas Memes.ai y Memes AI Studio— vendía suscripciones pagas de entre 40 y 199 dólares mensuales a un generador de anuncios con IA capaz de reproducir copias de su cómic sin autorización.

La demanda: más allá del dinero

Saflor le contó a Ars Technica que no contactó a Memes Apps antes de presentar la demanda, y que ni siquiera ha visto ejemplos concretos de su meme usado en anuncios generados por la plataforma. Aun así, decidió litigar para forzar el proceso de «discovery» —la exhibición obligatoria de pruebas— y plantear preguntas más amplias sobre cómo las plataformas de IA usan el trabajo de los creadores, qué obligaciones de licenciamiento deberían asumir y cómo aplica el derecho de autor cuando la cultura viral de Internet se convierte en producto comercial.

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La plataforma señalada no es un actor menor: Memes Apps trabaja con más de 40 marcas que generan hasta 1,000 anuncios mensuales para una audiencia combinada de 75 millones de seguidores en redes sociales. Saflor pide a la corte que se prohíba el uso de su obra como plantilla y que la empresa entregue un reporte completo de las ganancias obtenidas gracias a su cómic.

¿Puede un meme tener derechos de autor?

Aquí surge la pregunta central del caso: si millones de personas ya copiaron y modificaron el meme libremente durante años, ¿por qué debería importar que una IA lo comercialice? Para Saflor, la respuesta es clara: que el público lo haya reutilizado con fines de entretenimiento no significa que una empresa pueda explotarlo comercialmente sin consentimiento.

Este argumento tiene respaldo legal reciente. En 2024, un tribunal falló sobre el meme «SuccessKid», determinando que no podía usarse en una campaña publicitaria sin autorización de su protagonista. El experto en derecho digital Eric Goldman interpretó ese fallo señalando que «el uso de memes con fines no comerciales probablemente sea uso legítimo (fair use), mientras que el uso en publicidad no lo es». Es decir, la línea divisoria no está en si el meme circula libremente, sino en si alguien lucra directamente con él.

La IA como acelerador del conflicto

El caso de Saflor no es aislado. Meses antes, el artista KC Green —creador del icónico meme «This is fine»— acusó a la startup de IA Artisan de robar su obra para una campaña publicitaria en el metro. El patrón se repite: plataformas de IA que entrenan o programan sus sistemas con contenido viral, sin distinguir entre lo que es dominio cultural compartido y lo que sigue perteneciendo legalmente a un autor identificable.

Un experto consultado por Ars Technica sugiere que el error de fondo de Memes Apps podría estar en usar el cómic original como «plantilla» directa dentro de sus resultados generados, en lugar de crear variaciones suficientemente transformadas. Esa distinción técnica —cuánto se modifica una obra antes de considerarse «nueva»— es, precisamente, el terreno donde se libran hoy las grandes batallas legales contra la IA generativa, como los casos de Sarah Andersen contra Stability AI o de Disney y Universal contra Midjourney.

Una zona gris que empieza a definirse

AspectoUso tradicional del memeUso comercial vía IA
NaturalezaCompartir, remezclar, comentarGenerar anuncios pagos a escala
Consentimiento del autorGeneralmente ausente, tolerado culturalmenteAusente, pero con fines de lucro
Riesgo legalBajo (posible fair use)Alto (posible infracción de copyright)
PrecedenteUso viral orgánicoCaso SuccessKid 2024

Los memes nacieron como moneda de cambio cultural gratuita, pero la IA les está dando un valor comercial medible y escalable que sus creadores originales nunca autorizaron. El desenlace del caso Saflor contra Memes Apps podría convertirse en el próximo gran precedente que determine si el humor de Internet sigue siendo territorio libre o si, finalmente, entra bajo el paraguas formal del derecho de autor.

Diego Bastarrica
Diego Bastarrica es Senior Editor y Head of Content en Digital Trends en Español, donde lidera la estrategia editorial, SEO…
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