Hablar en voz alta puede propagar más el COVID-19

Hay gente que tiene la manía de hablar todo fuerte, quizás porque no maneja adecuadamente su tono de voz, o porque se quiere hacer notar con más facilidad; lo cierto es que el tono más grave puede ser muy perjudicial para la propagación del coronavirus.

Esto porque miles de gotas de la boca de las personas que hablan en voz alta pueden permanecer en el aire entre ocho y 14 minutos antes de desaparecer, según un nuevo estudio de un equipo de investigación de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU que fue publicada en PNAS.

Para realizar sus hallazgos, los científicos pidieron a las personas que repitieran frases y utilizaron láseres sensibles para visualizar las gotas que producían, viéndolos decaer en un ambiente cerrado y estancado. Sobre la base de estudios previos de cuánto ARN viral se puede encontrar en los fluidos orales en el paciente promedio de COVID-19, los investigadores estimaron que un solo minuto de hablar en voz alta genera al menos 1,000 gotas que contienen virus. Sus observaciones sugieren que estas gotitas permanecen en el aire durante más de ocho minutos y, a veces, hasta 14 minutos.

“La cantidad en que una gota se encoge con la deshidratación depende de la fracción de materia no volátil en el fluido oral, que incluye electrolitos, azúcares, enzimas, ADN y restos de glóbulos blancos y epiteliales deshidratados. Mientras que la saliva pura contiene 99.5% de agua al salir de las glándulas salivales, la fracción de peso de la materia no volátil en el fluido oral cae en el rango de 1 a 5%. Este amplio rango resulta de grados diferenciales de deshidratación de la cavidad oral durante la respiración y el habla normales y de la disminución de la actividad de las glándulas salivales con la edad”, comenta el estudio.

Eso sí, los investigadores sostienen que sus estimaciones son conservadoras; ya que algunos pacientes producen una cantidad de virus mucho mayor que el promedio, lo que podría aumentar la cantidad de gotas que contienen virus “a más de 100,000 por minuto de hablar”. El mayor impacto de los hallazgos podría estar en reforzar la necesidad de usar máscaras bajo cualquier circunstancia al salir de la casa, para evitar una posible transmisión. 

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