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La ketamina podría ayudar a los bebedores a mantenerse sobrios

En la actualidad se desarrolla un ensayo clínico con casi 100 participantes para investigar si la ketamina en dosis bajas, junto con la psicoterapia, podría ayudar a los bebedores empedernidos en remisión a mantenerse sobrios. Los resultados, que fueron publicados en el American Journal of Psychiatry, son esperanzadores.

La fase II del ensayo, denominado Ketamina para la reducción de recaídas en el alcohol (KARE), arrojó que la terapia combinada puede ser más efectiva que los tratamientos de adicción existentes.

Los investigadores planean probar extensivamente esto en un ensayo de fase III, el cual incluiría a muchas más personas. Y si este tiene éxito, podría convertirse en el primer tratamiento nuevo para el alcoholismo en décadas.

Un cerebro visto desde el costado, sobre un fondo en el que aparecen copas de vino.

Este ensayo clínico de fase II es el primero de su tipo en evaluar si una dosis baja de ketamina, combinada con sesiones de terapia individuales, puede evitar que las personas vuelvan a beber en exceso inmediatamente después de dejarlo. En comparación con un grupo de control que no recibió ketamina, los participantes tenían 2.5 veces más probabilidades de abstenerse de beber hasta el final del ensayo.

Según Celia Morgan, profesora de psicofarmacología en la Universidad de Exeter en Reino Unido y autora principal del estudio, la ketamina cambia la forma de pensar de las personas, permitiéndoles ver los viejos problemas de una nueva manera.

“Hace que el cerebro sea más receptivo al nuevo aprendizaje al estimular un proceso llamado plasticidad sináptica, en el que el cerebro es más capaz de establecer nuevas conexiones”, dijo Morgan a Inverse.

Lo que esencialmente hace la ketamina en el cerebro es bloquear de manera efectiva un receptor que ayuda a las neuronas a enviar mensajes a otras neuronas. Según investigaciones anteriores, este receptor en particular juega un papel clave en el aprendizaje y la memoria; los cambios en el receptor pueden influir en los comportamientos relacionados con la adicción, así como en los patrones de comportamiento futuros.

¿Por qué realizan los estudios con ketamina?

La ketamina es el único psicodélico aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos de EE. UU. (FDA). De hecho, la agencia aprobó el aerosol nasal de ketamina para la depresión resistente al tratamiento en 2019. Pero según un creciente cuerpo de investigación, la ketamina también puede ayudar a tratar otras afecciones de salud mental, como la adicción, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y las tendencias suicidas, cuando las opciones de tratamiento existentes han fallado.

De acuerdo con Morgan, la ketamina “es un anestésico disociativo, así que tendemos a verlo como algo que distancia a las personas. Pero nuestras entrevistas con pacientes sugirieron que sentirse separados de sí mismos los hacía percibirse más conectados con el mundo que los rodeaba y esto les ayudaba a recuperarse del alcohol”.

Para comprender las implicaciones hay que considerar que las personas en el grupo de ketamina más terapia solo bebieron mucho durante cinco días en un periodo de seis meses. Al reducir drásticamente su consumo de alcohol, la terapia asistida con ketamina también redujo su riesgo de muerte relacionado con el alcohol de uno en ocho a uno en 80 durante ese tiempo.

“Ciertamente no estamos abogando por tomar ketamina fuera de un contexto clínico. Las drogas callejeras conllevan riesgos evidentes, y la combinación de una dosis baja de ketamina y la terapia psicológica adecuada es clave, al igual que la experiencia y el apoyo del personal clínico. Esta combinación mostró beneficios, que aún se ven seis meses después, en un grupo de personas en quienes los tratamientos existentes simplemente no funcionan”, dijo Morgan.

¿Quiénes participan en el estudio?

El estudio incluye 96 personas con trastorno por consumo de alcohol de moderado a grave que no bebieron durante el ensayo. De hecho, para ser incluidos, los participantes tenían que abstenerse de beber por completo durante al menos 24 horas antes de ser seleccionados .

En promedio, los participantes consumían 125 unidades de alcohol por semana, lo que equivale a unas 63 cervezas (una unidad es la cantidad de alcohol que una persona promedio puede metabolizar en una hora). De estos, 45 por ciento también tenía trastorno de ansiedad y 40 por ciento, depresión.

Los participantes en el ensayo se dividieron en cuatro grupos. Algunas personas recibieron siete sesiones de terapia o educación sobre el alcohol y nada de ketamina, y otras hasta tres infusiones de ketamina combinadas con terapia o educación sobre el alcohol.

El estudio mostró que quienes recibieron ketamina combinada con terapia permanecieron completamente sobrios durante 162 de los 180 días del periodo de seguimiento (equivalente a 87 por ciento de los días), lo que fue significativamente más alto que cualquiera de los otros grupos. Los que estaban en cualquiera de los grupos de ketamina también informaron una depresión más baja después de tres meses y una mejor función hepática que los que tomaron placebo.

En conjunto, los resultados sugieren que las infusiones de ketamina, combinadas con una terapia más tradicional, podrían ayudar a prevenir las recaídas después de que las personas dejen de beber.

Debido al éxito obtenido en las primeras etapas, el equipo de Morgan ahora está listo para pasar a un ensayo clínico de fase III, en el que repetirán el estudio a mayor escala, con más personas, para validar los resultados.

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