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Cómo un simple gusano puede diagnosticar el cáncer de pulmón

Gracias a su “extraordinario sentido del olfato”, el gusano Caenorhabditis elegans puede diagnosticar el cáncer de pulmón de manera temprana, certera y no invasiva. Así lo cree un equipo de especialistas de la Universidad de Myongji (Corea del Sur).

Esta especie de nematodo colabora con la ciencia desde los años 70, como modelo para diversos estudios genéticos. Perteneciente a la familia Rhabditidae, es fácil de cultivar en un laboratorio y tiene una longitud aproximada de 1 mm (0.04 pulgadas).

El C. elegans es capaz de ubicar células cancerígenas guiándose por el olor y ese potencial es el que pretenden explotar Shin Sik Choi y Nari Jang. De acuerdo con EurekAlert, los perros también tienen esa cualidad, pero no es sencillo manejarlos, mientras que las pruebas con rayos y biopsias no suelen detectar tumores en fases tempranas.

Cómo un simple gusano puede diagnosticar el cáncer de pulmón

“Las células del cáncer de pulmón producen un conjunto de moléculas de olor diferente al de las células normales. Es bien sabido que este nematodo vive en el suelo y es atraído o repelido por ciertos olores, así que se nos ocurrió que el gusano redondo podría utilizarse para detectar el cáncer de pulmón”, fundamentó Choi.

El mismo portal informó que ya se probó al C. elegans con muestras de pacientes oncológicos. Sobre placas de Petri, el gusano se arrastra preferentemente hacia la orina de personas con cáncer.

En su experimento, los expertos coreanos diseñaron un pequeño chip rectangular de material sintético, con un canal central y dos depósitos en cada extremo, donde depositaron cultivos de células con y sin cáncer. Al cabo de una hora, había más gusanos arrastrándose hacia los primeros.

EurekAlert indicó que “los investigadores estimaron que el dispositivo tenía una eficacia de alrededor de 70 por ciento en la detección de células cancerosas en medios de cultivo celular diluidos. Esperan aumentar tanto la precisión como la sensibilidad del método utilizando gusanos que hayan sido expuestos previamente a medios de células cancerosas y que, por tanto, tengan una ‘memoria’ de las moléculas de olor específicas del cáncer”.

El próximo paso será exponer al C. elegans a muestras de orina, saliva o incluso vapor del aliento de las personas, así como experimentar con otras formas de cáncer.

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