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Encuentran uranio en 63% del agua potable en EE.UU.

Una investigación realizada por la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia descubrió que las concentraciones de metales en los sistemas comunitarios de agua (CWS) de Estados Unidos eran muy elevadas, en especial en aquellos que abastecen a las comunidades hispanas semiurbanas.

De acuerdo con el estudio, estas poblaciones tenían los niveles más altos de uranio, selenio, bario, cromo y arsénico. Incluso en concentraciones bajas, el uranio representa un importante factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas.

“Estudios anteriores han hallado asociaciones entre la exposición crónica al uranio y un mayor riesgo de hipertensión, enfermedades cardiovasculares, daños renales y cáncer de pulmón”, señaló Anne Nigra, profesora adjunta de Ciencias de la Salud Ambiental en la Escuela de Salud Pública Mailman de Columbia.

Si bien se cree que nuestro organismo está expuesto de manera frecuente a pequeñas cantidades de uranio y la mayor parte de este metal pasa a través de nuestro cuerpo con rapidez, altos niveles de exposición aguda a este podrían ser fatales.

Los investigadores evaluaron los registros de revisión de seis años de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para antimonio, arsénico, bario, berilio, cadmio, cromo, mercurio, selenio, talio y uranio, con el fin de determinar si las concentraciones medias superaban los niveles máximos de contaminantes establecidos por el organismo.

Según los resultados, 2.1 por ciento de los sistemas de aguas comunitarios informaron de concentraciones medias de uranio entre 2000 y 2011 que superaban los niveles máximos de contaminación de la EPA; el uranio fue detectado con frecuencia durante la supervisión de este cumplimiento en 63 por ciento de las veces.

De acuerdo con los autores, las concentraciones de arsénico, bario, cromo, selenio y uranio también fueron “desproporcionadamente” elevadas en los CWS que atienden a poblaciones semiurbanas e hispanas, lo que plantea un importante desafío a las autoridades.

“Son necesarias políticas reguladoras adicionales, la aplicación del cumplimiento y la mejora de la infraestructura para reducir las disparidades en las concentraciones de metales de los CWS y proteger a las comunidades atendidas por los sistemas públicos de agua con elevadas concentraciones de metales”, enfatiza la investigación.

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