COVID-19: reivindican el uso de esteroides en pacientes graves

El uso de esteroides redujo en un tercio el riesgo de muerte en pacientes gravemente enfermos con COVID-19, según un análisis dirigido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El estudio analizó los resultados combinados de siete estudios que exploraron el uso de estos fármacos para tratar a personas gravemente enfermas con coronavirus, es decir, que necesitaban ser asistidos mediante oxígeno.

Según la investigación publicada en la revista médica Journal of the American Medical Association, los esteroides redujeron el riesgo de muerte durante el primer mes de la enfermedad, en comparación con pacientes que recibieron placebo o el tratamiento habitual.

“Este resultado abre más opciones. Cuantas más opciones haya en términos de disponibilidad, mejor”, afirmó el investigador Martin Landray, de la Universidad de Oxford, quien dirigió uno de los siete estudios analizados por la OMS.

Los esteroides son medicamentos económicos, están ampliamente disponibles en todo el mundo y han sido utilizados durante décadas por la población.

Su uso permite reducir la inflamación que desarrollan algunos pacientes con coronavirus, cuando el sistema inmunológico reacciona para combatir la infección. Esta reacción daña los pulmones y puede ser fatal.

Un estudio dirigido por la Universidad de Oxford descubrió en junio de 2020 que la dexametasona, un tipo de esteroide, redujo las muertes en pacientes con COVID-19.

Mientras la caída fue de 35 por ciento en personas que requerían ventiladores mecánicos, su descenso fue de 20 por ciento quienes necesitaban oxígeno adicional.

Sin embargo, no fue útil en pacientes menos graves e, incluso, podría haber agravado los síntomas, resultados que desalentaron a otros investigadores que declinaron continuar con sus investigaciones.

La OMS revisó los avances de estas investigaciones y presentó los resultados este 2 de septiembre, reivindicando el uso de los esteroides.

Tras los hallazgos, la organización sanitaria recomendó utilizarlos en pacientes con COVID-19 gravemente enfermos, aunque sugirió no hacerlo en personas con síntomas menos complejos.

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