Qué es NFT y qué implicaciones trae al mundo digital

No son pocos los artículos que se han escrito sobre este tema, desde cómo se pronuncia el término hasta sus posibles “trampas”. Por ello, vale la pena tener claro qué es NFT y qué implicaciones trae al mundo digital.

¿Qué es NFT?

NFT significa non-fungible token o token no fungible. Para partir desde lo más básico, el Diccionario de la lengua española define el término fungible de la siguiente manera: “Que se consume con el uso”, por lo que es posible entender lo contrario para estos objetos digitales, es decir, que cuentan con cierto grado de permanencia.

Los NFT pueden “materializarse” en una animación o en un tuit, así como en un video, dibujo, collage o fotografía. Sin embargo –y aquí su importancia–, se les asigna un certificado de autenticidad.

just setting up my twttr

— jack (@jack) March 21, 2006

Una de las interrogantes sobre estos bienes digitales es ¿por qué valen tanto, incluso millones de dólares, si son del dominio público y no es necesario invertir dinero para disfrutarlos?

La respuesta es que el sello de autenticidad viene regularmente del autor. Es como si él o ella le imprimiera un autógrafo o firma digital a su creación, el cual lo hace único, aunque existan diversas “copias” en el espacio digital.

Otro factor del cual se valen los NFT es la tecnología de cadena de bloques o blockchain.

¿Qué es blockchain?

Se suele limitar la tecnología de cadena de bloques a la moneda digital bitcoin. Sin embargo, va más allá: se trata de una estructura de datos que permite registrar transacciones y rastrear activos; la información se agrupa en bloques, los cuales forman una cadena.

Lo interesante es que cada uno de los elementos de la estructura refuerza la verificación del bloque anterior y, por lo tanto, de todo el conjunto.

Con ello se elimina la posibilidad de que algún sujeto manipule la información y genere una estructura de datos diferente o alterada.

En el caso de los NFT, la cadena de bloques permite crear un registro de transacciones para mostrar que el objeto digital pertenece a alguien, se lee en Decrypt. “Piensa en ello como un número de serie o una firma del artista (o autor)”.

¿Qué “piezas” se han vendido como NFT?

En la primera semana de marzo de 2021 se comenzó a hablar de manera más constante de NFT, cuando se supo que Jack Dorsey, el cofundador de Twitter, subastaría su primer mensaje en la red de micromensajería como token no fungible.

Bandas, artistas y firmas, como Kings of Leon, Grimes, Beeple, Aphex Twin y Gucci –con sus respectivas creaciones–, han “coqueteado” con el formato NFT. Uno de los casos más sonados es precisamente el de Beeple, que consiguió $69.3 millones de dólares por Everydays: The First 5000 Days, un mosaico de 5,000 obras de arte realizadas durante los últimos 13 años por el artista Mike Winkelman; la casa de subastas Christie’s organizó la venta y aceptó el pago en ether, la segunda moneda digital más grande del mundo, según Bloomberg.

Christie's is proud to offer "Everydays – The First 5000 Days" by @beeple as the first purely digital work of art ever offered by a major auction house. Bidding will be open from Feb 25-Mar 11.

Learn more here https://t.co/srx95HCE0o | NFT issued in partnership w/ @makersplaceco pic.twitter.com/zymq2DSjy7

— Christie's (@ChristiesInc) February 16, 2021

¿Y es necesario tener un nombre reconocido para ser parte del mundo de NFT? Parece que no tanto, por lo menos así lo prueba el intento de Nathan Apodaca por vender el clip en el que se le ve encima de una patineta mientras suena la canción “Dreams” de Fleetwood Mac y da un trago a su jugo de arándanos.

Eso sí, el video en NFT no tendrá la canción de la banda inglesa ni la aparición de la marca Ocean Spray como se visualiza en TikTok, pues Apodaca no cuentan con los derechos sobre estas dos propiedades.

¿Qué implicaciones trae NFT?

Lejos de las plataformas de venta y que se requiere cierta experiencia en criptomonedas para ingresar al terreno de NFT –que no es poca cosa–, lo que parece estar en juego aquí es qué derechos y obligaciones se adquieren con contenido de este tipo.

No es que un dueño de tokens no fungibles pueda utilizar un clip comprado que muestra una canasta de un jugador de la NBA, por ejemplo, en cualquier contexto, o que tenga algún derecho sobre la imagen del basquetbolista. Tampoco implica que Dorsey no cuente con la libertad de eliminar su primer tuit en Twitter por ser un NFT.

En otras palabras, la obra es importante, pero lo es más la autorización o el certificado de autenticidad que le ha dado el mismo autor.

Seth Godin, considerado uno de los teóricos del marketing más importantes del siglo XXI, piensa que hay más de una trampa en los NFT. Puede que los autores se apresuren a “acuñar” objetos digitales con el fin de obtener ganancias. “Se convertirán en promotores de tokens digitales más que en creadores”.

Por el lado de los compradores, en opinión del experto, pueden ser ciegos ante el hecho de que no hay límite en la oferta.

“Es un ajetreo no regulado y no transparente con una ‘burbuja’ escrita por todas partes”, enfatiza Godin.

A pesar de que ya se hablaba de los NFT desde 2017, este tipo de contenidos todavía tiene mucha tela de donde cortar. Lo interesante será observar cómo los distintos creadores le sacan provecho y si hay una respuesta favorable por parte de los usuarios, coleccionistas, compradores…

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