Una nueva fotografía de la superficie marciana ha vuelto a poner en el foco una de las formaciones rocosas más famosas de la historia de la exploración espacial: el conocido «rostro de Marte«. Sin embargo, a diferencia de lo que podría pensarse, esta imagen no es la misma que capturó la sonda Viking 1 hace casi 50 años, sino una nueva captura de alta resolución obtenida por la cámara HiRISE, a bordo de la sonda Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de la NASA.
La fotografía original, tomada el 25 de julio de 1976 en la región marciana de Cydonia, mostraba una meseta cuyas sombras generaban la ilusión óptica de un rostro humano. Este fenómeno, conocido como pareidolia —la tendencia del cerebro a identificar formas familiares en patrones aleatorios—, desató décadas de teorías conspirativas sobre presuntas civilizaciones alienígenas.

La nueva imagen, divulgada por la Universidad de Arizona, ofrece un nivel de detalle sin precedentes gracias a la tecnología HiRISE. Con ella, los investigadores pudieron construir un modelo digital tridimensional del terreno y simular las condiciones de iluminación exactas del 25 de julio de 1976. El resultado es esclarecedor: la ilusión del rostro solo se produce cuando la luz solar es muy tenue, justo antes del atardecer marciano. En cualquier otro ángulo de iluminación, la formación luce como lo que realmente es: una meseta de roca sedimentaria moldeada por miles de millones de años de erosión, viento y actividad glacial.

Los científicos también señalaron que muchas de las áreas de latitudes medias en Marte han sido transformadas por actividad glacial a lo largo del tiempo, lo que probablemente redujo el tamaño original de la meseta y configuró los pequeños valles que la rodean. Lejos de ser una construcción artificial, se trata de un mimetolito: una formación natural que, bajo condiciones muy específicas, imita una figura reconocible para el ojo humano.