Un equipo internacional de científicos acaba de entregar a la humanidad una herramienta sin precedentes para comprender el cosmos: el mapa tridimensional de alta resolución más extenso jamás construido del universo observable. El logro fue alcanzado por la colaboración DESI (Dark Energy Spectroscopic Instrument) y representa un hito en la historia de la astronomía moderna.
El catálogo, que ocupa nada menos que 270 terabytes de información, incluye posiciones precisas y distancias de 18,7 millones de objetos astronómicos, entre ellos estrellas, galaxias y cuásares. La cantidad de objetos extragalácticos registrados en esta publicación es más del doble que la suma de todos los mapas tridimensionales realizados con anterioridad en la historia de la ciencia. Cada dato representa una ventana hacia el pasado: gracias a que la luz tarda tiempo en viajar a través del espacio, observar galaxias distantes equivale a verlas tal como eran hace miles de millones de años.
El instrumento DESI, instalado en el Observatorio Nacional Kitt Peak en Arizona, funciona mediante 5.000 «ojos» de fibra óptica que capturan simultáneamente la luz de miles de objetos celestes. En condiciones óptimas, el sistema puede cartografiar más de 100.000 galaxias en una sola noche de observación. «El proyecto DESI ha mantenido el ritmo de crear mapas del universo diez veces más grandes cada década», señaló David Schlegel, uno de los científicos principales del experimento en el Lawrence Berkeley National Laboratory. «Es nuestra versión de la Ley de Moore para los estudios cosmológicos.»
Uno de los objetivos fundamentales de este monumental ejercicio de cartografía cósmica es estudiar la energía oscura: la misteriosa fuerza que, según los modelos actuales, estaría acelerando la expansión del universo. Al comparar la distribución de galaxias en distintas épocas del cosmos —el mapa abarca desde la actualidad hasta hace 11.000 millones de años— los investigadores esperan obtener mediciones más precisas sobre cómo esa energía ha actuado a lo largo del tiempo.
El trabajo también genera nuevas preguntas. Un mapa de esta escala permite poner a prueba los modelos teóricos más aceptados del universo y detectar anomalías que podrían señalar física aún no descubierta. Con apenas una fracción de los datos que DESI producirá en total a lo largo de su operación, los resultados ya están redefiniendo los límites del conocimiento humano sobre el espacio y el tiempo.