Microsoft apuesta por la accesibilidad con su nuevo control para la Xbox

¿Por qué dar por seguro que todo el mundo puede jugar a su juego favorito con la consola Xbox usando las dos manos? La verdad es que, en el mundo, hay muchos gamers que, por cualquier motivo, no pueden usar sus manos para jugar y tienen que hacerlo con otras partes de su cuerpo, como los codos, los pies e incluso la boca.

Y Microsoft es consciente de ello. Por ello, el gigante con sede en Redmond, Washington, ha lanzado un nuevo control o mando para su consola Xbox – el Xbox Adaptive Controller- que añade y facilita la posibilidad de jugar a las personas con algún tipo de limitación física o con dificultades para realizar ciertas actividades cotidianas.

“Todo el mundo tiene la oportunidad de jugar”, tal y como subraya Evelyn Thomas, Manager del programa de accesibilidad para Xbox.

Por ello, el nuevo control, que estará disponible a la venta a través de la tienda de Xbox y de Microsoft, saldrá al mercado este año con un precio de $99 dólares para que nadie se quede sin jugar.

Diseño

Este mando o control está diseñado para que pueda conectarse a numerosos accesorios y ser así mucho más flexible y dinámico, gracias a los 19 puertos de 3.5 mm y dos puertos USB que se han añadido en parte frontal, junto con unos iconos en relieve para que se puedan identificar fácilmente.

Estefania Oliver/Digital Trends en Español

De esta forma, algunos dispositivos externos como interruptores, botones más grandes, soportes y joysticks se pueden unir al Adaptive Controller para crear una experiencia personalizada, según las necesidades de cada jugador.

En cuanto al diseño, rápidamente podemos ver que el nuevo mando cuenta con dos botones más grandes – con un espacio entre ellos para dejar descansar las manos o los codos, por ejemplo- que ocupan la mayor parte del mismo, junto con otros botones laterales con los que los gamers ya están familiarizados porque que también se encuentran en el control regular de la Xbox y que permiten añadir más funciones, movimientos, etc., al juego.

Pero ¿qué piensan realmente los ‘gamers’ de este nuevo control?

Pues, en palabras de Mike Luckett quien, tras un accidente de moto, perdió cierta movilidad en las manos y quien ya ha podido probar el nuevo mando como tester oficial de Microsoft: “Es una nueva forma de jugar otra vez y me da esperanzas tanto a mí como a otros jugadores que cuentan con una situación similar a la mía”.

“Siempre fui un gran jugador de videojuegos y, tras el accidente, no podía jugar al nivel que yo quería. Ahora, puedo volver a jugar de una manera competitiva”, añade. Y la verdad es que, al verlo jugar, uno se da cuenta al instante de lo que le apasionan los juegos y de lo bueno que es.

Sus problemas físicos no encuentran límites con el nuevo control, junto con sus grandes dotes de jugador.

La verdad es que este nuevo control supone un buen complemento para los controles o mandos regulares de la Xbox y facilita a muchas otras personas la posibilidad de disfrutar e interacturar con amigos y familiares jugando a su juego favorito. “Podemos con este nuevo control llegar a una mayor audiencia o público”, concluye Thomas.

Historia

La historia en torno al nuevo Xbox Adaptive Controller se remonta a 2015, en concreto, al Hackathon de Microsoft que tuvo lugar en aquel año. Allí se presentó la idea, según nos confiesa Bryce Johnson, del departamento de investigación de productos y accesibilidad de Microsoft. Y, después de eso, se pasó a crear un prototipo del control. A continuación, dos igenieros eléctricos y otro mecánico hicieron otra versión y, poco a poco, este nuevo mando fue tomando forma.

Una vez que la idea ya se había materializado, se necesitaba crear un plan de negocios para el dispositivo. ¿A quién iba a ir destinado este nuevo control? Entonces, el equipo de Microsoft que había pensado y desarrollado la idea, creyó que el producto merecía ser de la casa, es decir, que debía ser un producto de la familia Microsft y Xbox. Pero, además, era necesaria también la colaboración de terceras partes, como organizaciones y ONGs para aumentar, todavía más, el abanico de posibilidades y de dispositivos compatibles. 

También se colaboró muy estrechamente con el Hospital Craig y con Erin Muston-Firsch, del Assistive Technology Lab del mismo centro hospitalario. La idea era realmente crear un dispositivo que permitiera a un mayor número de personas jugar a sus juegos favoritos de la consola Xbox y que sirviera, al mismo tiempo, como terapia para muchos pacientes.

Pero si el nuevo control iba a ser de Microsoft, tenía que cumplir con los estándares de calidad de otros dispositivos de la casa. Así, en los diferentes laboratorios de Microsoft en Redmond, se testó el control simulando varias situaciones posibles para comprobar su duración y su resitencia térmica y contra químicos, la fortaleza de sus botones y conectores, que el color no cambiara con el uso, etc.

Sólo para los botones, varias máquinas de los laboratorios ejercieron presión sobre los mismos en varios modelos durante dos semanas las 24 horas del día. Así son las pruebas que realiza el equipo de Microsoft para asegurarse de que el dispositivo no se va romper ni va a sufrir ningún tipo de defecto una vez salga al mercado.