Samaritan, la aplicación que busca visibilizar a los más desamparados

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Son muchos los afortunados que no han tenido que vivir en condiciones de pobreza. Pero hay millones de personas que han experimentado en algún momento de sus vidas dificultades para poner comida sobre la mesa o incluso tener un techo. La pobreza es una realidad aun en las economías desarrolladas. Según el Banco Mundial, el 10 por ciento de la población mundial vive con menos de $1.90 dólares diarios.

Todos hemos caminado al lado de alguien que pide dinero en la calle o en algún espacio público. Algunos dan lo que pueden, mientras que muchos otros deciden ignorarlos y continuar su rumbo sin inmutarse.

En ciudades con millones de personas, donde es todavía más probable pasar inadvertido, pedir ayuda puede ser mucho más complejo. Es precisamente esa invisibilidad la que Jonathan Kumar y René García pretenden disminuir a través de la organización no gubernamental (ONG) Samaritan, que tiene como lema “Walk with, not by” (“Camina con, no al lado de”) y una novedosa aplicación.

Una idea simple, pero poderosa

“La idea surgió cuando vi a un hombre pedir dinero para comprar una medicina. Pasó media hora sin que una sola persona le tendiera la mano. Decidí hablar con él y preguntar cuáles eran sus desafíos para obtener ayuda de la gente. Su respuesta fue que no tenía el look adecuado, que no lucía suficientemente pobre y, en general, no cumplía con el perfil de la gente que pide dinero”, indica Kumar. Y fue en ese momento cuando entendió que la invisibilidad era un gran problema para los más desamparados.

La idea detrás de Samaritan es simple, pero bastante poderosa. Hay un prejuicio: que las limosnas muchas veces cubren vicios, como las drogas o el alcohol, y no realmente necesidades urgentes. “La mayoría de las veces, las personas que caen en condiciones de pobreza están en esta situación porque las han echado de la casa o porque alguien cercano ha fallecido”, agrega Kumar. La organización busca romper con ese prejuicio al recoger las historias de estas personas y mostrarlas a quienes estén dispuestos a colaborar a través de una aplicación en el teléfono.

Si caminas cerca a una persona que forma parte del programa de Samaritan, una notificación enviada por la app te mostrará su fotografía y su historia. La interfaz te dará la opción de donar dinero y enviar un mensaje de ánimo. El programa lleva dos años y medio en prueba piloto en la ciudad de Seattle, Estados Unidos, y próximamente se extenderá a San Francisco, Portland, Chicago y Nueva York.

Así funciona el programa

Dadas las circunstancias económicas en las que viven sus potenciales beneficiarios, es imposible pretender que tengan un teléfono móvil para poder acceder al programa.

La tecnología Bluetooth es todo lo que Samaritan necesita para poder implementar su idea, a través de un collar con un chip y una batería que no dura más de un mes. El dispositivo emite una señal permanentemente, para que el teléfono de quienes tengan la app pueda detectarlos. En inglés esta tecnología se denomina “beacon” y, por ello, los participantes son llamados “beacon holders” (“usuario de beacon” en español).

La tecnología del programa y su aplicación dependen del salvadoreño René García, cofundador y jefe de Tecnología de la organización, cuya ambición a largo plazo es expandirse a Latinoamérica, donde el 32.2% de la población vive en la pobreza, según la Cepal. “Me llama mucho la atención el impacto social que puede tener y la forma en que puede ser implementada en El Salvador”, ejemplifica. Pese a esto, es consciente de que la implementación y el éxito de la aplicación fuera de Estados Unidos están sujetos a numerosos factores.

García comenta que una de las trabas son las plataformas de procesamiento de pago. Si Samaritan funcionara en el El Salvador, las donaciones pasarían primero por Estados Unidos, lo cual incrementaría los costos operacionales. Otro obstáculo es la penetración de la tecnología, los hábitos de uso y el poder adquisitivo de los países latinoamericanos. Para empezar, menos personas tendrán en sus manos un celular o, incluso, dinero para donar. Además, la inseguridad hace riesgoso sacar un teléfono en la calle.

Saliendo adelante

Según Jonathan Kumar, el promedio de dinero recibido mensualmente por un “beacon holder” es de $40 dólares. Dados los costos de vida en Estados Unidos, no alcanza para mucho. Sin embargo, eso es mejor que nada. ¿Cómo los beneficiarios logran acceder a su dinero? Son los consejeros de la red de servicios sociales aliados con Samaritan quienes determinan cómo se gasta. Puede ser para comprar comida o pagar un recibo de servicios, por ejemplo. Como la batería del collar no dura más de un mes, los beneficiarios deben visitar a su consejero periódicamente para obtener una nueva.

Patricia Dehart es una de las usuarias de este proyecto, quien por una situación familiar se vio de repente sin techo. “Samaritan me ha permitido obtener recursos para cosas que son necesarias pero no siempre son consideradas como esenciales”, relata. Un corte de pelo es un buen ejemplo. Si alguien está buscando progresar, la apariencia personal importa y es mejor ponerse en las manos de un estilista.

“Pude conseguir un trabajo y he utilizado el dinero para algunos insumos. Lo más difícil ha sido no tener ingresos inmediatos. En lo particular, no tenía el tiempo para ir a agencias donde ofrecen comida, duchas y lavandería”, agrega. Pero sus ambiciones son más grandes y no solamente está pensando en sus necesidades básicas: “He utilizado (el dinero) para comprar una laptop, mi herramienta para participar en un programa online de FullStack JavaScript, por el que gané una beca”, cuenta orgullosa.

Un pequeño grano de arena

El impacto que ha tenido Samaritan es sustancial. El proyecto piloto ha contado con 500 usuarios pero muy pronto agregará 1,500 gracias a su expansión hacia otras ciudades de Estados Unidos.

Además, resuelve el problema de la anonimidad, lo que es la raíz del desentendimiento y los prejuicios de muchos. Por si fuera poco, nos devuelve la esencia de lo que es vivir en sociedad y ayudar al prójimo, así sea de forma anónima.

“Me encanta observar el progreso de las personas que ayudo. Saber cómo avanzan sus vidas y que continúan visitando a sus consejeros es gratificante”, afirma Rogers Weed, quien ha donado parte de su dinero en los últimos dos años. En total, ha entregado $251 dólares a beneficiarios de Samaritan, que activó recientemente la opción para hacer el seguimiento de sus beneficiarios.

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Quienes instalan la aplicación también pueden enviar mensajes de ánimo. Es una opción ideal para aquellos donantes como Weed, quien la ha utilizado con ocasión de los aportes que realizó en los últimos tres meses. Muy entusiasmado, comenta que también recibió su primera respuesta. Si eres una persona extrovertida y quieres presentarte y hablar con el beneficiario, puedes también hacerlo.

Aprovechar la tecnología para mejorar el mundo hace a Samaritan digno de ser resaltado en nuestra sección Tech for Change, una plataforma donde Digital Trends en Español y Digital Trends destacan los proyectos e ideas tecnológicas que buscan hacer el bien y brindar cambios positivos en la sociedad. Kumar y García lograron cumplir su objetivo de “caminar con y no al lado de”. La invisibilidad y los prejuicios están siendo combatidos para dar paso a la solidaridad, algo que este planeta necesita con más frecuencia.

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